Fitzpatrick le roba el alma a lópez-chacarra en la india con una remontada de película

Alex Fitzpatrick entró al último hoyo como si fuera a pedir un café y salió con la vida de otro en el bolsillo. El inglés de 27 años firmó ocho birdies en 18 hoyos, se zampó al español Eugenio López-Chacarra —que iba con cinco golpes de colchón— y estrenó su palmarés en el DP World Tour con una victoria que huele a guion de Netflix.

El español se derrumbó en el cruce del infierno

El español se derrumbó en el cruce del infierno

Lo tenía todo: liderato, público local que le adoptó, y un DLF Golf que parecía su jardín. A falta de nueve hoyos, el madrileño seguía tres arriba. Ahí empezó el desgarrón: seis bogeys, cuatro en los últimos ocho hoyos, y un birdie rival en el 15 que sonó como disparo de gracia. El putt de Fitzpatrick entró; el ánimo de López-Chacarra salió por la culata.

La cifra habla por sí sola: -9 para el inglés, -7 para el español. Dos golpes que parecen una cicatriz. Fitzpatrick ni siquiera tuvo que lucirse en el cierre: un doble bogey final le valió. Mientras, su hermano Matt ganaba el Valspar hace siete días. Primer par de hermanos que conquista el PGA y el European Tour en semanas consecutivas. La saga se ha apuntado el domingo doble.

Lo que nadie cuenta es que el inglés llegaba 196 en el mundo. Ni siquiera tenía categoría para los grandes. Ahora tiene una invitación de oro para los campeonatos que importan y un nombre que los buscadores de Google no olvidarán.

Detrás, un puñado de perseguidores que vieron pasar el tren: Ugo Coussaud, MJ Daffue y Andy Sullivan firmaron -5, cuatro golpes lejos del infierno. El francés, de hecho, pudo rozar la sorpresa, pero un bogey en el 16 le recordó que los finales se escriben con sangre fría.

Fitzpatrick, entre lágrimas y risas, lo dejó claro: «Han sido años picando piedra. Pero hay cosas más grandes que el golf». La frase suena a discurso, pero viene de quien acaba de arrebatarle la ilusión a otro. En el circuito europeo, la verdad se mide en birdies y en cicatrices.