Floppy tesouro revela que la neuralgia del trigémino le roba el aliento y la boca
Floppy Tesouro abrió la boca esta vez para contar el infierno que le habla por dentro: una neuralgia del trigémino que convierte cada latido en cuchillada y una pulpitis aguda que le clava la muela en el alma. La modelo publicó en Instagram la primera imagen postoperatoria con la mandibura hinchada y una frase que resume el miedo que la despierta: “No saben el terror de que me vuelvan a anestesiar”.
La doble condena: dolor facial y una muela que se nieve a morir
El calvario empezó a fines del año pasado, cuando los dolores punzantes le cruzaban la cara como una descarga eléctrica. En marzo llegó la internación y el diagnóstico oficial: neuralgia del trigémino, un mal que atrapa al nervio más largo del cráneo y lo convierte en un interrogatorio sin pausa. La contraofensiva médica incluyó anestesias odontológicas que derivaron en trismus: la mandíbula se bloqueó, la boca apenas abrió un dedo y la palabra “alimentarse” se transformó en sinónimo de resistencia.
El lunes pasado, en una clínica de Buenos Aires, los dentistas abrieron, limpiaron y drenaron la pieza 3.6, mientras ella lloraba en la sillón por el cansancio acumulado. “Lloré de la angustia que cargo estos meses”, escribió después. La inflamación le cubrió la mitad del rostro y le robó la sonrisa que usa para trabajar, pero no la voz: sigue contestando mensajes, grabando historias y pidiendo a los seguidores que le manden “energía”.

La guerra por tramos que viene
El tratamiento será por fases: desinflamar, desvitalizar, reconstruir. La segunda sesión ya está pautada dentro de diez días y podría incluir una endodoncia si la pulpitis no cede. Mientras tanto, Tesouro canceló eventos, usa protector bucal para dormir y se maquilla con la misma precisión con la que antes desfilaba. “Estoy a media máquina, pero le pongo garra”, avisó, como quien le mete cuerpo a una final que se juega en tiempo suplementario.
Su entorno confirma que la modelo perdió cuatro kilos desde enero y que los analgésicos le generan náuseas, pero se niega a parar del todo: el jueves grabó un spot publicitario entre pausas de hielo y lágrimas. El médico que la atiende, el doctor Andrés Lombardo, especialista en dolor orofacial, prefiere no opinar públicamente, pero en off admite: “Estamos frente a un caso de dolor crónico complejo; la neuralgia no se cura, se domestica”.
Floppy, mientras tanto, apura la cuenta regresiva: quiere volver a comer un asado sin que la cara le estalle, quiere morder una manzana sin sentir que la vida se le escapa por la grieta de una muela. La batalla es hoy contra el nervio y contra el tiempo, y ella apuesta a que la próxima selfie ya no llevará algodón entre los dientes, sino una sonrisa que le dure más que el flash.