Gaza suma 702 muertos en un alto el fuego que nunca existió
La Franja de Gaza ha vuelto a convertirse este domingo en un anuncio de defunción colectivo: 702 palestinos muertos desde que Hamás y Israel juraron dejar de disparar en octubre. El último fin de semana añadió diez cadáveres más a la lista. El alto el fuego, en realidad, nunca llegó a respirar.
Las cifras que israel no desmiente
El Ministerio de Salud de Gaza —bajo control de Hamás, sí, pero también bajo bombardeos israelíes— eleva el balance total de la guerra a 72.270 muertos y 172.013 heridos desde octubre de 2023. Nadie en Jerusalén ha cuestionado la cifra global; solo matizan que «el 70 % son combatientes». La calificación no altera el número de ataques aéreos ni la densidad de cadáveres que acumulan los hospitales ya colapsados.
El Ejército israelí repite su letanía: «Respondemos a lanzamientos de cohetes y túneles». Hamás devuelve la acusación: «Israel viola el cese cada 48 horas». Entre ambos discursos, la frontera sigue ardiendo. En la última semana, la aviación ha golpeado Khan Younis y Beit Lahia; los milicianos han disparado una veintena de proyectiles hacia Sderot y Ashkelon. El ciclo se alimenta solo.

La lógica del never ending war
¿Por qué importa hoy? Porque la comunidad internacional cerró el dossier de Gaza en enero, cuando Egipto anunció una «tregua indefinida». La tregua duró lo que un suspiro diplomático. Ahora, la Casa Blanca negocia un nuevo acuerdo con vistas a las elecciones estadounidenses y la UE discute sanciones contra colonos israelíes, pero nadie habla de los 702 muertos posteriores al supuesto alto el fuego. La cifra es incómoda; por eso no aparece en los comunicados de la ONU.
Mientras tanto, la Franja se ha convertido en un laboratorio de destrucción escalonada: Israel ensaya drones de baja altitud y bombas de 250 kg que minimizan daños colaterales —en teoría—; Hamás ensaya cohetes caseros de mayor alcance y túneles que se ramifican bajo antiguos edificios residenciales. Ambos bandos perfeccionan la guerra porque saben que la próxima ronda está a la vuelta de la esquina.
En Gaza, los supervivientes ya no preguntan cuándo terminará la guerra; preguntan cuánto durará la pausa. La respuesta la dictan los ataques aéreos del domingo: diez muertos en 24 horas. La pausa, si es que existió, ya caducó.