Gobierno desmiente venta de la colección gelman: kahlo y rivera regresarán en 2028

La secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, tuvo que salir al paso de los rumores: ni Frida Kahlo ni Diego Rivera han abandonado para siempre a México. La colección Gelman, que atesora 30 obras declaradas Monumento Artístico, sigue siendo propiedad de coleccionistas mexicanos y volverá al país en 2028, tal y como marca la ley que regula las salidas temporales.

La gira que encendó la alarma

La polémica estalló cuando la Fundación Banco Santander anunció una nueva itinerancia internacional de la colección. Las redes se llenaron de fotos de Kahlo y Rivera acompañadas de la palabra “venta”. Curiel de Icaza lo desmintió de tajo: “Es mexicana, no se vendió, solo sale de manera temporal”. La funcionaria explicó que el banco solo presta servicios logísticos: asegura, restaura y gestiona exposiciones. Ni un euro cambia de mano.

El mecanismo es viejo. Desde 2010 la colección Gelman ha cruzado fronteras más de 30 veces. Cada viaje requiere de un permicio del Instituto Nacional de Bellas Artes y la promesa de retorno. La Ley Aduanera lo deja claro: cada dos años las obras deben pisar suelo nacional. El próximo regreso está fijado para 2028, después de la gira post-Mundial.

35 Colecciones privadas bajo la lupa

35 Colecciones privadas bajo la lupa

México guarda más de 35 colecciones privadas con piezas protegidas por la misma figura jurídica. El objetivo es doble: evitar la fuga de patrimonio y garantizar su conservación. Curiel de Icaza subrayó que la declaratoria de Monumento Artístico no nacionaliza las obras, pero sí les pone un candado a la exportación definitiva. El propietario sigue siendo dueño, pero el Estado vigila.

La colección Gelman nació en los años cuarenta y reúne 230 obras. Además de Kahlo y Rivera, hay Orozco, Siqueiros, María Izquierdo. Durante dos décadas apenas se vio en México. Ahora su relanzamiento internacional busca sedes prestigiosas, pero la última palabra la tendrá la propiedad privada, siempre dentro del marco legal.

La transparencia, insistió la secretaria, es total: cada préstamo queda registrado, cada traslado se supervisa y cada exposición se audita. El mensaje fue contundente: el patrimonio no está en venta, solo de gira. Y la ley, por ahora, se cumple.