Gustavo gonzález lópez ordena a la guardia nacional sellar venezuela durante la semana santa
El general que dirigió el SEBIN en los años más oscuros del chavismo acaba de poner la Guardia Nacional Bolivariana en modo asalto. Gustavo González López, nombrado ministro de Defensa hace apenas horas, convocó este lunes a los altos mandos y les dio la consigna: la calle debe quedar blindada antes de que el apagón estalle en forma de protesta.
La orden llega cuando el país entero se apaga por tramos. Zulia lleva ocho horas diarias sin luz; los hospitales de Maracaibo cocinan con velas; los comercios cierran a mediodía porque las cajas no registran. La respuesta del régimen no es reparar cables, sino poner 229 000 uniformados entre templos, terminales y sub-estaciones eléctricas para que nadie se le ocurra reclamar.
La semana santa que delcy rodríguez convirtió en toque de queda económico
Delcy Rodríguez justificó el asueto forzoso como “plan de ahorro energético”. La oposición lo llama plan de ahorro de imagen: menos gente en la calle, menos gente grabando colapsos. González López, hombre de confianza de Nicolás Maduro desde los tiempos en que el SEBIN pinchaba teléfonos de diputados, fue el elegido para convertir esa teoría en operativo.
En la reunión —filtrada a medios afines— se repitieron frases que suenan a manual de contrainsurgencia: “optimizar capacidades operativas”, “garantizar orden interno”, “redoblar disciplina”. Ninguna alusión a generadores, transformadores o inversores. El problema no es la electricidad; el problema es la gente que se queja de la electricidad.
El general sabe de lo que habla. En 2017, cuando dirigía el SEBIN, su firma apareció en la orden de detener a los chicos de Altos de Paramillo. Ahora repite la fórmula: identificar focos, mover tropa, aplastar antes de que nasca.

Padrino lópez está fuera y la militarización es el único plan que queda
La salida de Vladimir Padrino López del Ministerio de Defensa no fue un simple cambio de sillas. Fue una liquidación de estilo. Padrino negociaba con empresarios; González López negocia con la obediencia. A él no le piden gestionar apagones, sino que los apagones no se traduzcan en saqueos ni cacerolazos.
Por eso los 229 000 efectivos incluyen 150 000 militares, más policías, bomberos y hasta inspectores de alcaldía. El despliegue cubre 1 650 templos, 42 terminales de pasajeros y 72 centros turísticos. La línea es clara: la religiosidad venezolana será fiscalizada por fusiles.
La ironía duele. La Semana Santa, tiempo de reflexión, se convirtió en la excusa para que el gobierno reflexione sobre cuánto puede aguantar la gente sin estallar. La respuesta la escriben con botas.
Entretanto, Corpoelec sigue sin inversiones, el Guri sin repuestos y los zulianos sin nevera. Pero la Guardia Nacional estará en cada esquina para recordar que la luz puede fallar, la ley también, pero la mirada del Estado no.
Cuando el jueves se enciendan las procesiones, cada cirio tendrá su escolta. Y si alguien grita “¡basta!”, ya hay un uniforme entrenado para devolverle silencio. La Semana Santa de 2025 no será de resurrección; será de contención. La cruz que lleva Gustavo González López no es de madera: es de metralleta. Y la van a clavar en la espalda de quien intente convertir el apagón en estallido.