Heineken despliega su arsenal de marketing en buenos aires y sofi martínez firma la foto

Mientras la capital argentina se pregunta si la inflación permitirá seguir saliendo de copas, Heineken invirtió un fangote de euros en convertir Presidente Bar —el 4.° mejor bar del planeta según The World's 50 Best— en un escenario de marca. Sofi Martínez posó para las cámaras, pero el verdadero protagonista fue el manual de storytelling cervecero: 150 años, cinco puntas de estrella y un sólo mensaje: «Nuestra receta no cambia, aunque tu bolsillo sí».

La noche en que el agua desmineralizada se volvió sexy

La consigna era sencilla: sentarse, beber y escuchar por qué esa lager verde cuesta lo que cuesta. Guiovanni Sarmiento Calderón, maestro cervecero con nombre de ópera italiana, desgranó el secreto: pozos de 150 metros, remineralización exacta y una levadura A que viaja desde Ámsterdam con pasaparte de propiedad intelectual. Lo que nadie cuenta es que cada sorbo argentino paga, de arancel encubierto, el vuelo de esa levadura.

Tras la charla llegó el rito: servido a 3 °C, espuma de dos dedos y vaso inclinado a 45°. La performance dura 47 segundos, el tiempo que Instagram necesita para un reel viral. Allí aparece Sofi Martínez, sonrisa post-pauta, brindando con influencers que no pagan consumición. La cerveza gratis sabe mejor, dicen los que firman contratos de exclusividad.

Presidente bar, un espejo holandés en san telmo

Presidente bar, un espejo holandés en san telmo

El lugar fue ambientado con luz cálida y madera de desguace portuario para simular Amsterdam. Funcionó: los stories desfilan tulipanes de plástico, DJ con vinilo y bartenders uniformados como si atendieran en De Pijp. La ironía es que afuera, en la esquina de Perú y México, una lata de Heineken en kiosko vale $ 690 y se vende con tapa trucha. Dentro, la misma receta se paladea como si fuera trago de premiun.

Alessandro Manunta, country manager regional, cierra la noche con cifras que suenan a declaración en sede judicial: «Argentina es el tercer mercado más rentable de la región tras Brasil y México». La frase resume la apuesta: mientras otros achican portafolio, Heineken duplica presupuesto en experiencias. La lógica es arribista: si el consumo baja 8 %, la marca sube 12 % en percepción de lujo.

Al salir, a las 2.13 de la madrugada, la fila de taxis convive con un cartonero que rescata latas vacías. Alguna lleva la estrella verde, pero le falta la tapa. Ni esa versión descartada cambió la receta: agua, lúpulo, malta y levadura A. El resto es relato, cobrado en pesos y contado en euros.