Hossam hassan reta a españa: 'no vamos a temer al número uno del mundo'
Hossam Hassan no se anda con rodeos. Ante la prensa en Cornellà, el seleccionador de Egipto ha cargado las tintas contra el rival de este martes: España, líder del ranking FIFA y flamante campeona de Europa. Su mensaje es claro: respeto, sí; miedo, cero. 'Queremos aprovechar esta experiencia y dar una buena imagen del fútbol de Egipto. Empatar o ganar sería un plus muy importante para nosotros', ha advertido.
La ambición egipcia pasa por europa
El partido en el RCDE Stadium es, para la 'Faraona', una prueba de fuelo antes del Mundial. Egipto compartirá grupo con Bélgica, Irán y Nueva Zelanda. Hassan lo sabe. Y también sabe que su equipo necesita oxígeno internacional. 'En fútbol todo es posible, somos ambiciosos', ha subrayado, justo antes de soltar la frase que ya circula por los vestuarios españoles: 'Todos piensan que España ganará fácilmente, pero no será así'.
El técnico ha desgranado las armas de Luis de la Fuente sin titubeos. Lamine Yamal, Rodri, Pedri. Tres nombres que suenan a sinfonía para los analistas y a pesadilla para los rivales. 'Tienen muchos jugadores jóvenes muy buenos y todos son muy importantes. La selección española tiene un gran futuro porque todavía es muy joven', ha reconocido, casi con envidia.

Marmoush, el heredero de salah
Sin Mohamed Salah, baja por lesión, Egipto apuesta por Omar Marmoush. El delantero del Manchester City, que esta temporada ha despertado el interés de medio continente, será la referencia ofensiva. Hassan no duda: 'Lo tiene todo para ser una estrella mundial como Salah, tiene velocidad y habilidad'. La presión recae sobre él. Y el timing no podría ser más exigente: ante España, en casa, con las miradas puestas en julio.
La nota discordante la pone el propio Hassan, que ha insistido en que su equipo no va a 'especular'. 'Queremos competir, no solo defendernos. Si nos encerramos, España nos desmonta en diez minutos', ha sentenciado. El mensaje está enviado: Egipto viene a jugar. Y si algo ha quedado claro es que, por una noche, el RCDE Stadium podría convertirse en un campo de batalla donde el número uno del mundo no tendrá la vida fácil.