Ian lucas corta de raíz con evangelina anderson y apunta a una vida fuera del foco
Ian Lucas no busca eufemismos: su romance con Evangelina Anderson es agua pasada y la etiqueta de “ex” le pesa como una losa. En la entrevista que concedió a Infama este martes, el ganador de MasterChef Celebrity midió la distancia en una sola frase: “caso cerrado”. Dos palabras que, dichas en voz alta, suenan a la llave que da media vuelta en una puerta que ya no piensa abrir.
De diciembre a hoy: el desgaste de la exposición
El youtuber de 28 años repitió que desde la ruptura, consumada en la última semana del año pasado, su prioridad es “reiniciar” la vida lejos de flashes y titulares. “Me cansé de que cada nota empiece por ‘¿cómo estás con Evangelina?’”, confesó. La pregunta del conductor sobre su nivel de fastidio —“del 1 al 10″— encontró respuesta fulminante: “¡Cien!”.
El descargo funcionó como una válvula. Lucas explicó que necesita “alguien que no sea del ambiente” para recuperar la sensación de intimidad que el reality le quitó. “Fue muy intenso”, resumió, y la frase resonó como el diagnóstico de quien ha visto de cerca cómo se disuelven los límites entre lo personal y lo que se vende.

El ganar para olvidar: el título que le llegó en streaming
Mientras hablaba, Telefe reproducía en paralelo la escena de su consagración en MasterChef. La final se grabó dos veces —una con él y otra con Sofía Gonet— y la decisión se mantuvo en caja fuerte hasta el stream del canal. Lucas se enteró del veredicto en vivo, con el celular en la mesa y amigos alrededor. La imagen del puño cerrado contra la madera resume su temporada: disciplina, bajo perfil y apuesta por la técnica.
En los fogones apostó por los sabores de la infancia que transformó en platos de alta cocina. El jurado valoró la narrativa: un menú que contaba una historia sin necesidad de palabras. “Ganó porque supo escuchar cada crítica y corregir sin perder identidad”, me comentó un miembro de la producción que prefiere no ser citado. La victoria le sirvió, también, para desplazar el foco mediático hacia una faceta que no depende de su vida privada.

El sí laboral que no abre la puerta al corazón
¿Y si mañana lo convocan para un mismo ciclo que Evangelina? “Nunca dejaría a nadie sin trabajo”, aclaró. Distinción tajante entre lo económico y lo emocional: “El plan es arrancar de cero, no revolver cenizas”. Con esas palabras selló un pacto consigo mismo: la pantalla puede ser territorio común; el corazón, no.
La agenda ya le llega llena de propuestas: cocina en streaming, marca de utensilios, libro de recetas. Ninguna, por ahora, incluye la palabra showmatch. Prefiere el set de grabación casero, donde el único juez es la cámara que enfoca sus cuchillos y no sus sentimientos. El desafío, admitió, será mantener esa límina invisible cuando el rating pida la foto del “ex de” una vez más.
El reloj corre y Lucas lo sabe: cada día que pasa sin titular de pareja es una victoria menor contra la industria del click. En un mundo donde el pasado se convierte en stock a la velocidad de un scroll, su negativa a alimentar el recuerto es, quizá, su plato más arriesgado. Si la receta funciona, habrá demostrado que se puede ser famoso sin vivir de prestado del amor que ya no existe. Y esa, en la Argentina de los realities, es una rareza que nadie cuenta.