Irán ordena juicios exprés para 'traidores': la hora de los fusiles
El presidente del Poder Judicial iraní, Golamhosein Mohseni Ejei, ha puesto fecha de caducidad a la disidencia: los acusados de «vender la patria» serán juzgados «inmediatamente» y la sentencia puede ser el patíbulo. La advertencia llega mientras Teherán cruza misiles con Washington y Tel Aviv desde el 28 de febrero.
La doctrina del miedo en tres frases
«La identificación de elementos traidores y su presentación ante el sistema judicial desempeñan un papel muy importante en la garantía de la seguridad psicológica de la población», sentenció Ejei a través de la agencia Mizan, órgano oficial del tribunal. Traducción: el Estado necesita enemigos internos para justificar los bombardeos externos.
La retórica judicial no admite matices: la ley iraní contempla la ejecución para quienes «colaboren con el enemero» y, una vez firme la sentencia, «no habrá indulgencia ni tolerancia». La palabra «perdón» ha sido borrada del diccionario.
La caza se ha globalizado. Fiscalías paralelas han abierto expedientes contra iraníes residentes en el extranjero basándose en «informes populares» y carpetas de inteligencia. Traducción: un vecino celoso o un seguidor en Instagram puede costarte la vida.

Cifras que huelen a sangre
Desde que estalló el conflicto, Teherán anuncia detenciones cada amanecer. Cientos —la cifra exacta es un secreto de Estado— han desaparecido en redadas contra quienes publican hashtags críticos, comparten vídeos de protestas o simplemente se olvidan de poner la bandera iraní en su perfil. El delito: traición a la seguridad nacional. La pena: la cuerda.
El régimen ha perfeccionado la mecánica: primero llega la etiqueta de «vendepatria», luego el interrogatorio sin abogado, después el juicio exprés de un día y, por último, el comunicado oficial que ensalza la «firmeza del sistema judicial». El ciclo se repite tan rápido que los nombres de los condenados apenas duran un trending topic.
El mensaje que trasciende fronteras
La advertencia de Ejei no es solo para los iraníes: es una carta de navegación para cualquier disidencia en medio de una guerra asimétrica. Mientras Estados Unidos e Israel atacan desde fuera, Teherán aprieta el nudo desde dentro. El resultado es un país que castiga la protesta con balas y la calma con censura.
La próxima vez que un analista hable de «escalada militar», conviene recordar que la primera línea de combate pasa por los tribunales revolucionarios. Irán ha declarado la guerra a sus propios ciudadanos y la sentencia ya está escrita: o te sumas, o te silencian.