Israel aprueba la horca para palestinos en cisjordania

La Knéset acaba de convertir la horca en sentencia rutinaria. A las 02:14 de este martes, 62 diputados alzaron la mano para que un palestino acusado de «terrorismo» sea ahorcado dentro de 90 días, sin apelación posible y sin unanimidad de jueces. La votación, que se alargó doce horas, termina con 54 años de moratoria interna y abre la primera brecha legal que castiga con la muerte a un pueblo bajo ocupación militar.

La ley no es igual para todos. El texto aprobado establece la pena capital como regla por defecto en los tribunales militares de Cisjordania, donde solo residen palestinos. Los colonos israelíes que cometan el mismo delito serán juzgados en cortes civiles, donde los jueces conservan libertad para imponer cadena perpetua. La distinción no es un error de redacción: es la cláusula que convierte la horca en un mecanismo demográfico.

El ahorcamiento, paso a paso

El Servicio Penitenciario israelí deberá ejecutar la sentencia en un plazo máximo de 90 días. El condenado pasará ese tiempo en aislamiento total, sin contacto físico con familiares y bajo vigilancia de un equipo especial que ya instruye a los carceleros. La ejecución será por ahorcamiento, método que Israel solo utilizó una vez: contra Adolf Eichmann en 1962. Desde entonces, la pena de muerte existía solo en el papel y para crímenes de guerra. Hoy regresa con la etiqueta de «disuasorio».

Itamar Ben Gvir, titular de Seguridad Nacional y alma de Otzma Yehudit, no oculta la celebración. «Cada vez que un terrorista vea la soga, pensará dos veces», declaró en el hemiciclo mientras estrechaba la mano de Netanyahu, que acudió en persona a sellar la mayoría. La escena se repitó en loops para los canales de noticias, convertida en spot electoral para la derecha que exige más mano dura.

El número que nadie menciona

El número que nadie menciona

Desde 2015, los tribunales militares han dictado 243 cadena perpetua por cargos de «terrorismo» sin que un solo israelí haya sido condenado por el mismo delito en la misma jurisdicción. La nueva lez eleva la apuesta: la mayoría simple de jueces bastará para firmar la horca. La fiscalía militar ya adelanta que estudiará «reabrir casos cerrados» si las pruebas permiten reclasificar delitos. Traducción: las celdas de ocupación podrían llenarse de condenados a muerte con sentencias firmes que hasta ayer eran revisables.

La oposición Knesset utilizó la palabra «apartheid» en 14 ocasiones durante el debate. Matti Sarfatti, diputado de Yesh Atid, lo dijo sin eufemismos: «Esta ley es inmoral porque sabe que nunca se aplicará a un judío». Los legisladores árabes portaron carteles con la foto de Abu Khdeir, el adolescente palestino quemado vivo por extremistas israelíes en 2014, mientras gritaban «¿Dónde está su horca?». La respuesta fue el silencio de la mayoría.

Cisjordania, laboratorio de la muerte

Cisjordania, laboratorio de la muerte

La norma entra en vigor en un territorio que ni siquiera Israel considera legalmente suyo. La Cuarta Convención de Ginebra prohíbe la aplicación de legislación penal propia en tierra ocupada, pero Israel arguye que Cisjordania es un «caso especial» desde 1967. La fiscalía militar ya instruye a fiscales de campo para que soliciten la pena capital en los primeros casos que lleguen a juicio. El objetivo es lograr una ejecución antes de que la Corte Suprema admita los recursos que varias ONG palestinas preparan.

Mientras tanto, las familias de víctimas de atentados celebraron en las gradas del pleno con banderas israelíes y carteles con los rostros de los muertos. Limor Son Har-Melej, diputada que perdió a su hijo en un ataque de 2003, los abrazó entre lágrimas: «Hoy la justicia tiene nombre y apellido: venganza». A pocos metros, la diputada palestina Aida Touma-Sliman escupió la frase «Esta cámara se ha convertido en un patíbulo» antes de abandonar el hemiciclo.

La primera petición formal de ejecución podría presentarse en cuestión de días. El ejército ya prepara una galería de aislamiento en la prisión de Megiddo, donde se realizarían los ahorcamientos. La última vez que Israel ejecutó a alguien, el mundo observó desde la televisión en blanco y negro. Ahora la transmisión será en directo y en 4K, con la ocupación como escenario y la hora exacta escrita en la ley. La cuenta atrás empieza hoy: 90 días para que la soga cante en Cisjordania.