Israel avanza hasta el litani y redibuja el mapa del líbano

El sur del Líbano deja de ser territorio libanés en la práctica. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, anunció este martes que el Ejército tomará el control directo de la franja que va de la frontera hasta el río Litani, una franja de 30 km que representa el 8 % del país. La frase suena a anexo encubierto: «Estableceremos una zona de seguridad y una línea defensiva contra misiles antitanque».

La promesa que nadie firmó

Katz habló en Jerusalén como si el Plan de Naciones Unidas para el sur del Líbano —la Resolución 1701 que obliga a Hezbolá a retirarse más allá del Litani— hubiera caducado por arte de magia. «Al finalizar la operación» es la clave: Israel no da fecha, pero marca la hoja de ruta. El Ejército israelí ocupó esa misma zona entre 1982 y 2000; volver implica invertir 24 años de retirada y desactivar la misma lógica que justificó entonces la resistencia de Hezbolá.

La diferencia ahora es el contexto. Desde octubre, la frontera norte registra intercambio diario de fuego. El anuncio de Katz llega horas después de que un dron impactara en una base naval israelí en Haifa. La respuesta fue inmediata: más de 100 objetivos bombardeados en el sur de Beirut, Saida y el valle de la Bekaa. El círculo se cierra: ataque, contraataque, promesa de ocupación.

El mapa que tel aviv no enseña

El mapa que tel aviv no enseña

El río Litani nace en la cordillera de Barouk y desemboca en el mar a 40 km de Israel. Controlar esa línea no solo blinda el norte de Israel: le concede acceso directo al acuífero que abastece al sur libanés y a una franja agrícola que genera el 20 % de la electricidad del país a través de la presa de Jisr. El agua, no los misiles, es el dato que nadie menciona en el comunicado.

El anuncio deja en jaque al Gobierno libanés, que nunca ejerció pleno control sobre el sur, y a la UNIFIL, la misión de paz que desde 2006 patrulla la zona con 10.000 cascos azules. «No nos han consultado», reconoció un oficial de la fuerza en Naqoura bajo anonimato. «Si Israel avanza, nuestra razón de estar desaparece». El vacío legal es total: sin resolución del Consejo de Seguridad, la ocupación sería, en la práctica, unilateral.

Hezbolá, por boca de su parlamentario Hassan Fadlalah, ya respondió: «El río Litani será el cementerio de los tanques». La retórica no es nueva; lo inédito es que ahora Israel lo anticipa en voz alta, como si el conflicto siguiente estuviera ya cronometrado. La frontera norte lleva 48 horas en alerta máxima; los kibbutz de Misgav Am evacuaron ayer a los últimos 200 civiles. El sur del Líbano, convertido en zona de nadie, empieza a parecerse al Golan que Israel anexió en 1981: un trozo de mapa que deja de existir para el derecho internacional y que, sin embargo, opera bajo bandera israelí.

El anuncio de Katz no es solo una amenaza: es el acta de nacimiento de un protectorado que nadie ha firmado. La frontera azul de la ONU se desvanece. El Litani, que nunca fue frontera, puede convertirse en la línea roja que nadie quiere cruzar, pero todos preparan.