Italia frena a ee.uu.: deniega base de sigonella para aviones rumbo a irán
El ministro de Defensa italiano, Guido Crosetto, dijo «no» a Washington. El motivo: un puñado de aviones estadounidenses que pretendían tocar tierra en la base de Sigonella, en Sicilia, antes de lanzarse hacia el frente iraní. La negativa se mantuvo en un cajón durante días, pero el Corriere della Sera destapó ayer la caja de resonancia.
Crosetto escucha el teléfono y portolano ejecuta
La llamada la recibió Luciano Portolano, jefe del Estado Mayor. «No son vuelos logísticos ni rutinarios», le advirtieron desde su propio equipo. El plan de vuelo describía una escala técnica en la isla y, después, rumbo a Oriente Medio. El convenio bilateral, sin embargo, no contempla misiones ofensivas desde suelo italiano. Crosetto no lo dudó: «No aterricen». Portolano telefoneó al comando estadounidense y cortó de raíz la operación.
La clave está en un párrafo del tratato bilateral que nadie había activado hasta ahora: cualquier misión bélica que no figure en los anexos logísticos requiere autorización explícita del Parlamento. Roma lleva meses repitiendo que no quiere ser plataforma de guerra; con este gesto, la promesa deja de ser retórica.

El silencio roto por un diario
El Pentágono nunca llegó a confirmar públicamente la petición. La defensa italiana tampoco emitió comunicado. Fue el Corriere quien filtró el incidente, sin precisar la fecha exacta, y situó el momento en «los últimos días». La tijera informativa ha generado un incómodo revuelo en la NATO: si un aliado puede decir «no» a EE.UU. sin romper la alianza, ¿cuántos siguen la misma línea en la sombra?
Italia no rompe con Washington; simplemente le marca el límite. El mensaje, contundente: Sigonella es base italiana antes que estadounidense. Y la guerra, si alguien la quiere, tendrá que buscar otro lugar para repostar.