Kopecky afronta la última prueba de fuego antes de flandes con medio pelotón en sus talones
Lotte Kopecky no necesita presentación, pero sí un mapa de guerra. La belga llega a Waregem con dos arcos iris en el palmarés y la Milán-San Remo en la memoria, y este miércoles estrena la 14ª edición de A Través de Flandes como si fuera una final anticipada: 129 km, ocho cotas y medio siglo de rivalidad concentrada en cuatro horas de pedaleo.

El cartel se reduce a una pregunta: ¿quién puede frenarla?
La respuesta se llama Elisa Longo Borghini, campeona defensora y bastión de UAE, pero también Marianne Vos, Demi Vollering, Lucinda Brand o la joven Puck Pieterse. Todas han marcado en rojo la subida al Kanarieberg, el último filtro antes del sprint en la Markt de Waregem. Ahí se jugarán el triunfo o la derrota moral a cuatro días del Tour de Flandes.
Movistar juega la carta de la suiza Marlen Reusser, una cronoespecialista que en los adoquines se transforma en loba. A su lado, Arlenis Sierra y Liane Liprot observan cada curva como si fuera una ecuación. Más atrás, el Laboral Kutxa apuesta por la navarra Idoia Eraso, la ciclista que menos declaraciones hace y más ataques regala.
El recorrido es un manual de tortura compactada: salida neutralizada hasta la primera cota, luego un rosario de muros que culmina en el Berg ten Houte, donde el asfalto se convierte en catedral. La selección natural se impone en Nokere, a 17 km de meta. Allí Kopecky ya probó su zarpazo en la pasada Nokere Koerse. Repetir la jugada sería firmar el guion del domingo.
La cifra habla por sí sola: desde 2021 solo Annemiek van Vleuten ha roto el dominio italónederlandés en esta prueba. El resto de campeonas —Borghini, Vos, Vollering, Consonni— forman un club exclusivo que este miércoles puede abrir o cerrar sus puertas. Kopecky tiene la llave. El pelotón, la duda.