Korrika 2026 se tiñe de etarras y las víctimas exigen que se corte el grifo de dinero público

La carrera por el euskera acaba de cruzar la meta en Iruñea, pero el revuelo apenas empieza: 38 fotos de etarras, cuatro reivindicaciones abiertas a la excarcelación y un niño con la camiseta del asesino de Tomás Caballero. La Fundación Fernando Buesa y Covite han contado cada detalle y ya han lanzado la factura: cero euros de las arcas públicas mientras AEK no condene y no expulse.

El testigo que quema

En la última etapa donostiarra, el relevo simbólico lo recibieron Albino Sáenz, Mikel San Argimiro y Xabier Atristain, tres nombres que figuran en los sumarios por pertenencia a ETA. La organización no solo lo permitió: lo anunció con altavoces. Lo mismo ocurrió en Bilbao, donde el testigo lo llevó el hijo de Kepa del Hoyo, etarra fallecido, y en Pamplona, donde un menor lució la imagen de Patxi Ruiz, condenado por el disparo que acabó con el concejal popular en 1997.

La lectura del manifiesto final corrió a cargo de Aitzol Gil de San Vicente Pla, descendiente del ex jefe de la comandaba David Pla. Su intervención, grabada y difundida por la propia AEK, ha sido la gota que colma un vaso que las víctimas consideran rebosado desde hace años.

El dinero, ahí está el detalle

El dinero, ahí está el detalle

El Gobierno Vasco aportó este año 450 000 euros; la Diputación de Gipuzkoa, 120 000; el Ayuntamiento de Bilbao, 75 000; y la Navarra, 65 000. Todas las instituciones compraron kilómetros con logotipos incluidos. «Se están financiando actos de exaltación con dinero de todos», advierte Maite Araluce, presidenta de Covite. «Si AEK puede vetar a CCOO, puede vetar a los etarras. No lo hace porque no quiere.»

La entidad abertzale se escudó en la «imposibilidad» de filtrar cada pancarta, pero los vídeos demuestran controles de acceso perfectamente operativos. «El argumento ha saltado por los aires», sentencia Javier Sánchez, portavoz de la Fundación Buesa.

El plazo corre ya

Las dos asociaciones han remitido un requerimiento formal a cada administración. Dan 15 días hábiles para anunciar la suspensión de colaboraciones y devolver el dinero ya abonado si AEK no publica una condena expresa y un protocolo de expulsión inmediata. El incumplimiento, advierten, se llevará a los tribunales contenciosos-administrativos.

Mientras tanto, la carrera sigue viva en las redes: etiquetas como #Korrika2026 y #EuskalHerria se llenan de fotos de etarras sonrientes. La contrarespuesta llega bajo el hashtag #NoConMiDinero, donde familias anónimas suben capturas de sus recibos del IRPF y preguntan: «¿Este es el uso que se le da a mi solidaridad?»

La próxima edición de la Korrika está prevista para 2028. Si las instituciones ceden, el episodio se repetirá. Si no, AEK tendrá que correr sin la muleta del erario. La apuesta está servida y el reloj corre contra la memoria de quienes ya no pueden correr.