La aduana desarticula un circuito ilegal de precursores químicos y falsificaciones por medio millón
La Dirección General de Aduanas desmanteló en menos de una semana una red que intentó colar en el país desde ropa trucha hasta 35 toneladas de acetato de etilo, el solvente que alimenta los laboratorios de cocaína. El botín: mercadería valuada en más de 500 mil dólares y cinco procedimientos que dejan en evidencia cómo la frontera argentina se convierte en pasillo exprés de negocios sucios.
Aguas blancas, el punto caliente
El golpe más duro ocurrió en la frontera de Aguas Blancas–Bermejo, Salta. Dos camiones bolivianos que venían desde Uruguay transportaban 35.144 kg de acetato de etilo sin el permiso del RENPRE, el registro que controla precursores químicos. La carga, valuada en 370 mil dólares, iba camuflada entre barriles azules que los inspectores revisaron uno por uno. Los choferes quedaron detenidos y los teléfonos incautados: la aduana sospecha que llevan días haciendo el mismo recorrido.
El acetato de etilo es oro líquido para los narcos: disuelve cocaína, evita olores y se consigue legalmente en industrias de pinturas y adhesivos. Su tráfico ilegal se disparó un 340 % en la región durante 2023, según el Observatorio de Drogas de la ONU. La Argentina, con más de 9.300 km de frontera porosa, es un eslabón clave.

Desde la villa 31 hasta ezeiza: la otra cara del contrabando
Mientras en Salta se cerraba el cerco químico, en Balvanera la Aduana allanaba tres locales que vendían juguetes, electrónica y cosmética sin un solo papel. El valor de la mercadería: 110 mil dólares. Muchos productos llevaban etiquetas de Nike, Adidas y Hello Kitty que brillaban por su ausencia en los registros de importación. El artículo 987 del Código Aduanero prevé multas que pueden quintuplicar ese monto.
En Ezeiza, dos turistas llegaron con valijas repletas de camisetas de la NBA y réplicas de Marathon. La mercadería falsificada, valuada en 15.860 dólares, será destruida. En Córdoba, el Scan Van detectó 21.460 pares de medias escondidas en bultos de encomienda. La operatoria es siempre la misma: enviar todo como «regalos» o «muestras sin valor comercial» para eludir impuestos.

Miel con trampa: la exportación que no coló
En Mercedes, provincia de Buenos Aires, 69 tambores de miel argentina iban rumbo a España cuando la Aduana frenó el embarque. 19 tambores tenían etiquetas que no coincidían con la autorización de SENASA. El depósito fiscal, además, olía a abandono: grietas en paredes, falta de trampas para roedores y un sistema de seguridad que parece decoración. La empresa tendrá que refundar el lugar antes de volver a exportar.
La miel es un producto sensible: en 2022 la Unión Europea devolvió 21 partidas por residuos de antibióticos. Cada tambor rechazado cuesta alrededor de 1.200 dólares en fletes y penalidades. La Aduana busca evitar que la miel argentina pierda el codiciado estatus de «origen confiable».
El mensaje que llega tarde
Los operativos demuestran que el contrabando ya no es solo un camión lleno de bolsos paraguayos. Es cadena logística, documentación apócrifa, tecnología de escaneo y, sobre todo, dinero en efectivo que circula por debajo del radar. La Aduana promete más controles, pero el dato que duele es otro: en lo que va del año ya se intentaron ingresar 1,3 millones de unidades falsificadas. La mitad logró pasar. La próxima vez que compres una campera «Nike» a mitad de precio en la peatonal, pregúntate de dónde salió. La respuesta puede estar en uno de esos barriles azules que nunca debieron cruzar la frontera.