La afa devora 19.300 millones de pesos de impuestos y el juez hace temblar a tapia

El juez Diego Amarante apretó el gatillo procesal este domingo: procesó a Claudio Tapia y a toda la mesa chica de la AFA por apropiarse de 19.300 millones de pesos que debían ir a la AFIP entre 2024 y 2025. La cifra es tan obscena que alcanza para financiar un año de fútbol de ascenso. La excusa oficial —«ya pagamos»— no convence al magistrado, que ve una estructura organizada para defraudar.

El dinero que nunca llegó al fisco

El tribunal penal económico detectó que la deuda no fue un descuido contable: hubo retención sistemática de IVA, Ganancias y aportes patronales durante al menos 24 meses. El mecanismo era burdo pero eficaz: los empleados de la AFA cobraban sus sueldos, la asociación giraba la plata a otras cuentas y el fisco veía ceros en sus reportes. Tapia, Toviggino, Malaspina, Blanco y Lorenzo firmaron cada planilla.

El 12 de marzo, Tapia se negó a declarar y presentó un escrito de 40 páginas donde habla de «persecución mediática» y «falta de tipicidad». Diez días después, el juez le devolvió el guante con un procesamiento por apropiación indebida agravada, figura que lleva penas de entre 5 y 10 años de prisión. La agravante es clara: más de dos personas y una organización jerarquizada.

La defensa aún respira, pero huele a naftalina

La defensa aún respira, pero huele a naftalina

Los abogados de la AFA aseguran que la deuda ya está saldada y que, por tanto, no hay delito. Lo que omiten es que el Código Penal no exige que el dinero siga desaparecido: basta con haberlo retenido. Además, el pago llegó después de la denuncia y en cuotas, como quien devuelve el libro después de la multa. El juez Amarante calificó ese argumento de «extemporáneo y falaz».

La investigación ahora se abre en dos frentes: la SIDE ya detectó movimientos de fondos hacia sociedades anónimas de la familia Tapia en Uruguay, y la Procuraduría de Criminalidad Económica coteja si parte del dinero terminó en contratos de TV Pública. El fútbol argentino, que vive una final cada semana, enfrenta su partido más incómodo: demostrar que no es una cueva de impunes.

El próximo miércoles vence el plazo para apelar. Mientras tanto, Tapia sigue sentado en la mesa del Consejo Federal, pero su sillón ya tiene rastros de naftalina procesal. Si la Cámara confirma el procesamiento, la AFA podría intervenirse y el Mundial 2030 que prometen dejaría de ser un proyecto para convertirse en una fianza millonaria.