La bici devora la médula: 9 de cada 15 lesiones graves en deporte son ciclistas

El Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo ha recibido en lo que va de 2025 a 222 nuevos pacientes con lesión medular; nueve de ellos ciclistas que salieron a pedalear y regresaron en silla. La cifra habla por sí sola: el ciclismo ya causa más daños medulares que las caídas desde altura, los accidentes de moto o los intentos de suicidio. Y encima mata: un hombre de 46 años ha muerto en la carretera toledana tras ser arrollado cuando rodaba.

La trampa de la caída desde la propia altura

Mientras los ciclistas ocupan titulares, el silencioso asesino de la tercera edad sigue actuando. 58 de las lesiones traumáticas provienen de una caída; 25 de ellas, desde la propia altura. El perfil: un jubilado de 63 años que resbala en el baño, un abuelo que pierde el equilibrio en la acera. Ni bici ni coche: solo la gravedad y un hueso frágil. La media de edad se dispara hasta los 63 años, frente a los 40 de quienes se caen desde una azotea o un andamio.

Las estadísticas desmontan otro mito: el 72 % de los afectados sigue siendo hombre, pero la brecha se estrecha entre los mayores. En las caídas domésticas, mujeres y hombres empatan: la osteoporosis no entiende de género. El resultado es un aluvión de paraplejías y tetraplejías que colapsan plantillas de fisioterapia y convierten viviendas en parques de atracciones de barreras arquitectónicas.

Madrid, la caja de resonancia

Madrid, la caja de resonancia

Más de la mitad de los nuevos ingresados no son castellano-manchegos. Madrid aporta 61 pacientes, Castilla-La Mancha 36 y Castilla y León 31. El hospital toledano ha dejado de ser una referencia regional para convertirse en un hub nacional que recibe ambulancias nocturnas desde Melilla, Canarias o Cataluña. La razón: solo aquí existe un programa integral que une cirugía, neurorrehabilitación y unidades de sexología o empleo. El precio: una lista de espera que ya roza los cuatro meses.

El dato más brutal aparece al fondo de la hoja Excel: siete intentos de suicidio con lesión medular, edad media 21 años. Tres saltos desde el quinto piso, dos horcas caseras, una sobredosis seguida de caída. Todos vivos, todos con secuelas. El hospital ha ten que crear un equipo de psiquiatría que trabaja 24 horas porque, según confiesa una enfermera, «los chicos despiertan, se tocan la sonda y vuelven a querer matarse».

La consejería de Salud anuncia «medidas»; la gerencia pide «educación vial y prevención». Pero la realidad se impone: 1.232 ingresos en tres meses, 73 lesiones completas que no hay terapia que devuelva. La última planta nueva se inauguró en 2019 y ya se queda pequeña. Mientras, la carretera CM-410 sigue sin arcén y la bici sigue siendo, para muchos, el último acto de libertad antes de la silla.