La corte constitucional obliga al congreso a rediseñar las licencias parentales tras caso de familia lgtbi

Colombia acaba de decirle al Congreso que su ley de licencias parentales está obsoleta. La Corte Constitucional, en la sentencia SU-068/26, ordenó al Legislativo reformar el régimen de permisos de maternidad y paternidad porque, en la práctica, castiga a las familias que no encajan en el esquema “papá-mamá”.

El detonante fue la historia de dos mujeres que decidieron ser madres mediante reproducción asistida. Una aportó el óvulo; la otra gestó al bebé, que nació prematuro. El sistema de salud las miró, clasificó a la gestante como “madre” y le dio 18 semanas de licencia. A la otra la archivó como “padre” y le concedió 14 días. Ella tuvo que amamantar al niño con lactancia inducida mientras su compañera luchaba contra una preeclampsia. Dos tribunales le dijeron que eso era “normal”. La Corte, no.

El fallo que desmonta el binarismo legal

Los magistrados detectaron una exclusión estructural: la ley colombiana solo contempla licencias de “maternidad” y “paternidad”, sin espacio para madres no gestantes ni para figuras parentales que no sean hombre o mujer. El resultado es un “daño consumado”: menos tiempo de cuidado, menos protección laboral y un hijo que recibe menos atención.

La sentencia no solo repara el caso concreto. Va más allá y le exige al Congreso crear un “banco conjunto de semanas” que las familias puedan repartir según sus necesidades reales, y no según su sexo. También aclara que la lactancia no es un regalo: es una obligación del empleador que se extiende hasta los dos años del menor, aunque la leche provenga de un tratamiento hormonal.

La presión llega en el peor momento para el Gobierno. El presidente Petro prometió un “gobierno de cuidados”, pero su reforma laboral sigue atascada. El Congreso, mientras tanto, lleva dos años sin incluir la palabra “ corresponsabilidad” en ninguna iniciativa de licencias. Ahora tiene un plazo que la Corte no fijó, pero que la ciudadanía empieza a contar.

ILEX Acción Jurídica, que patrocinó la demanda, celebra el golpe de timón: “Dejan de ver la licencia como subsidio y empiezan a verla como derecho al cuidado”. La frase resume el cambio: la tutela ya no protege solo a quien pare, sino a quien críe. Y en Colombia criar, hoy, puede hacerlo cualquiera que tenga un hijo y un contrato que lo respalde.

La próxima discusión legislativa será una batalla de trincheras. Las empresas temen más costos; los partidos conservadores claman por la “familia natural”. Pero la Corte ya marcó la lía: si el Congreso no actúa, cada familia que se sienta excluida podrá volver a la puerta del Palacio de Justicia. Y esta vez, la sentencia será aún más dura.