La dgt lanza la alerta: el regreso de semana santa se convierte en un embudo de 4,5 millones de coches
En la primera curva de la A-3 ya se huele el fin de las vacaciones: colas de 14 kilómetros, coches que se pegan como ladrillos y el móvil vibrando encima del salpicadero. La Dirección General de Tráfico ha activado este domingo el protocolo Retorno, una operación que mueve 4,5 millones de vehículos en 48 horas y que convierte cualquier carretera secundaria en una ruleta rusa donde los accidentes se multiplican por tres.

Cómo se desinfla la fiesta: la hora del reencuentro con el volante
El primer aviso llega a las seis de la mañana: un mensaje de la DGT que suena como un padre que te recuerda que mañana hay colegio. Evita distracciones, mantén la distancia, baja el velocímetro al ritmo del tráfico. Pero lo que no dice el comunicado es que en las últimas 72 horas los conductores han dormido de promedio 4,2 horas y que la tasa de alcohol en sangre de los fines de fiesta supera el doble de la tasa de un fin de semana cualquiera. La combinación es explosiva.
En la N-330, donde anoche aún circulaban caravanas de caravanas, la Guardia Civil ha contado ya seis retenciones antes del mediodía. Un camión de fruta volcado en La Roda ha embotellado 37 kilómetros de tráfico y obliga a desviar coches por una carretera comarcal que, para mayor ironía, fue escenario de tres de los diez accidentes mortales de la Semana Santa de 2023. La cifra habla por sí sola: el 67 % de los siniestros graves ocurren en vías de un solo carril por sentido, donde el adelantamiento se convierte en un salto al vacío sin red.
La DGT ha desplegado 11.000 agentes, 800 cámaras y un dron que sobrevuela la A-7 como un ojo mecánico que multa al primer despistado que se atreve a guardar el coche en el carril central. Pero la tecnología no frena la ansiedad. En la estación de servicio de Aranjuez una familia carga el Tesla mientras los niños lloran porque se les ha olvidado el peluche en la casa rural. El padre mira el móvil: el tiempo de llegada a Madrid se ha inflado de 42 minutos a 2 horas y 15. La previsión de la DGT es clara: el pico se alcanzará entre las 18:00 y las 22:00, cuando el sol baja y la vista cansa.
La clave no está en la autovía, sino en el último tramo, ese que queda después del peaje, cuando la autopista se convierte en carretera comarcal y el navegador ya no recalcula. Allí la velocidad máxima baja a 90 km/h pero el cuerpo sigue a 120. Allí es donde la DGT ha colocado los 12 radares móviles que más multan en todo el año. El 42 % de los fallecidos en accidente se estrella a menos de 10 km de casa. El regreso no es un viaje: es un examen de resistencia que empieza cuando el relax se acaba.
Para cuando caiga la noche, los contadores de la DGT habrán contado 361 incidencias, 19 heridos y, por desgracia, algún fallecido. La Semana Santa se cierra con el mismo guion de siempre: una foto en la playa que ya huele a gasolina y un último WhatsApp antes de arrancar: «Llegamos en dos horas». La respuesta nunca llega a tiempo.