La doctora contreras entrega 100.000 firmas al congreso y reta al gobierno: 'las guardias de 24 h nos condenan'

Tamara Contreras no llegó sola a la puerta de Cortes. Llevaba tras de sí 100.000 razones —una por cada firma— para exigir que se archive el borrador de Estatuto Marco que preparan Sanidad y los sindicatos no médicos. La intensivista del Hospital Mateu Orfila de Mahón ha convertido la plataforma Sanidad Pública Segura en un tsunami ciudadano que, en apenas cinco semanas, ha colado en el congreso la evidencia de que la sanidad española se sostiene con guardias de 24 horas y médicos huyendo del sistema.

La frase que 'condena' a los facultativos

El documento que negocian los ministerios y las comunidades incluye una cláusula que, según Contreras, «encierra la trampa»: 17 horas de jornada, «y si hay necesidades del Servicio, en fin de semana podrán ser 24». La coartada legal permite que un intensivo trabaje 70-90 horas semanales sin que nadie pare los relojes. «No somos parches de una mala gestión», ha advertido la galena, que advierte que la frase «responde a las necesidades del Servicio» se ha convertido en la coartada para perpetuar la sobreexplotación.

La doctora ha desmontado el mito de la escasez de profesionales: España lidera la UE en ratio de médicos por habitante, pero la mitad han migrado a la privada o al extranjero. «No hay plantilla porque se van; y se van porque las condiciones son pauperrimas», ha sentenciado ante los micrófonos congregados en la Carrera de San Jerónimo.

Sumar, erc, pp. y el psoe que falta

Sumar, erc, pp. y el psoe que falta

La portavoz de la plataforma ya ha pasado por el despacho de los grupos que apoyan o toleran la huelga médica. Queda pendiente la cita con el PSOE, socio clave para torpedear el texto en tramitación. «No vamos a aceptar líneas rojas en 2026», ha advertido Contreras, que cita la jornada complementaria sin límite como la primera que debe desaparecer. El movimiento social, insiste, no busca ser mediador ni tercera vía; quiere sentarse como interlocutor único y redactar un Estatuto propio.

Mientras, la huelga convocada hasta junio se mantiene, aunque Contreras confiesa que ir a la huelga «es un esfuerzo moral y económico tremendo». «Lo último que quiere un médico es dejar a su paciente desatendido, pero el límite ya se superó», ha dicho.

100.000 Firmas que nadie en moncloa puede ignorar

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La doctora ha entregado el fajo de firmas en sobre sellado y ha advertido: «No vamos a parar». Tras 37 días de campaña viral en la plataforma Movements, el colectivo ha demostrado que la calle ya no es solo de los sindicatos. «Los grandes cambios sociales surgen desde las bases y este es solo el principio», ha sentenciado antes de subir la escalera del congreso.

El reloj corre para el Gobierno: o reabre la mesa de negociación con los médicos o se juega la credibilidad de la sanidad pública en un año electoral. La doctora Contreras ya ha marcado el camino: sentarse o enfrentarse a 100.000 batas blancas que esta vez no se quitan la bata para callar.