La guerra en oriente medio deja sin respiración a 194.000 millones de dólares

194.000 millones de dólares se evaporarán del bolsillo colectivo del mundo árabe si el conflicto en Gaza y Líbano no toma un portillo de salida este año. El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) ha desgranado este martes en El Cairo un informe que deja la piel de gallina: entre el 3,7 % y el 6 % del PIB regional se desplomará, arrastrando empleos, divisas y, sobre todo, esperanza.

La factura que naden firmó

El cálculo del PNUD se basa en dos escenarios. El primero, una escalada limitada a Gaza y el sur de Israel, arroja la cifra «moderada» de 3,7 puntos del PIB. El segundo, una llama que se extiende a Líbano, Siria e Irán, dispara la quema al 6 %. La diferencia no es solo estadística: hablamos de 70.000 millones de dólares que se convierten en humo extra si la frontera con Líbano cruje.

Lo que el informe no dice con la misma claridad es quién pagará la cuenta. El petróleo, aunque repunte, no bastará. Las reservas de divisas de Egipto, Jordania y Túnez ya rozan mínimos históricos. Y los turistas, ese oxígeno que suaviza los déficits, han empezado a cancelar vuelos masivos desde mediados de octubre. La cadena se rompe por el eslabón más débil: los pequeños comercios de El Cairo, los guías de Petra, los taxistas de Beirut.

Dólares que no volverán

Dólares que no volverán

El PNUD subraya que cada semana de guerra suma 1.600 millones a la factura. Pero hay un lastre invisible: la confianza. Las petroleras francesas y las constructores coreanas han congelado proyectos de 8.000 millones en gas y renovables en la costa oriental del Mediterráneo. El banco de inversión QInvest habla de «flight to quality»; la fuga de capitales hacia Dubái y Riad deja un vacío que ninguna promesa de reconstrucción llenará en el corto plazo.

El Fondo Monetario Internacional, por su parte, ya avisó: los préstamos blandos que mantenían a flote a Túnez y Egipto están condicionados a «estabilidad geopolítica». Traducción: sin alto el fuego, no hay cheque. Y sin cheque, el ajuste llegará por la vía rápida: subidas de IVA, depreciaciones controladas y, claro, más protestas.

La cifra de 194.000 millones no incluye el coste humano, pero lo lleva implícito. Cada escuela que no se construye, cada hospital que se pospone, cada joven que emigra es una línea más en esa deuda silenciosa que los países árabes arrastrarán durante décadas. El PNUD cierra su informe con un guiño: «La reconstrucción puede ser la mayor oportunidad de integración regional de los últimos 30 años». Bonito en el papel. Caro en la realidad. Y, sobre todo, implausible mientras los misiles siguen trazando el horizonte.