La luz baja hasta 0,18 € y deja en evidencia a europa: el milagro español que nadie explica
Madrid amaneció este domingo con un precio de la luz de 18 céntimos de euro por megavatio hora. A las 16:00, algunas franjas ya se pagaban a -10 €/MWh. Es la cifra más baja desde la pandemia y un jarro de agua helada para quienes venden la energía como si fuera oro. Mientras, en Italia se desesperan con 143 €/MWh y en Alemania se frotan los bolsillos: casi 100 €.
Un marzo que huele a primavera y a rebaja
La media del mes se queda en 41,5 €/MWh, un 22 % menos que hace un año. Ni la guerra en Irán —con el Estrecho de Ormuz cerrado de facto— ha logrado disparar el recibo. El truco no es magia: el 65 % de la electricidad que hemos consumido en península nació del viento, del sol o del agua. La eólica lidera con un 22,4 %; la hidráulica le sigue con el 20,5 % y la fotovoltaica ya aporta el 19 %. La nuclear se resigna al cuarto puesto y el gas solo entra de noche, cuando el cielo se queda sin luz y las turbinas dejan de girar.
El fenómeno de los precios cero —o negativos— no es un capricho. Se repite cada tarde desde abril de 2024. La radiación solar abastece tanto que el sistema se ahoga y paga al consumidor para que encienda la lavadora. El problema llega después: cuando se pone el sol, el coste se dispara y el combined cycle se disfraza de salvador. De ahí que la factura final siga teniendo cargos fijos que nadie regala: peajes, ajustes y demás zancadillas.

La volatilidad que no se traduce en miedo
El pasado día 10 el mercado tocó techo: 136,86 €/MWh. Fue el récord del año, impulsado por el pánico internacional al cierre del Ormuz. Lo curioso es que el susto duró lo que un suspiro. Dos días después el pool volvía a bajar de los 100 € y el mes acumula ya seis sesiones por debajo de 10 €. España se ha desacoplado del miedo europeo. Aquí el miedo lo reparten las renovables, no los generadores de gas.
Los analistas repiten el mantra: la dependencia del gas es menor, pero el viento es traicionero. Cuando la borrasca se va, el sistema apela al gas como quien pide un préstamo rápido. Así funciona el refuerzo que Red Eléctrica mantiene desde el apagón de 2021: un modo vigilante que enciende turbinas antes que apagar bombillas.
La moraleja es tozuda: el recibo no será gratis mientras el sistema siga pagando a las térmicas por estar listas. Pero la brújula apunta a un verano barato. Si abril repite la tónica, la pool seguirá regalando horas de sol y la factura seguirá siendo la más ligera del entorno. Italia, clavada al gas, lo observa con envidia. Alemania, aún más. Y aquí, en la península, volvemos a ser la excepción que confirma la regla: cuando el clima acompaña, la luz se convierte en el bien más barato del sur de Europa.