La marina intercepta 650 kg de cocaína en el pacífico tras una pista de inteligencia de ee.uu.

El Golfo de California volvió a ser escenario de una batalla silenciosa. A 112 km del puerto de Lázaro Cárdenas, una patrulla oceánica de la Secretaría de Marina interceptó una embarcación menor con 650 kg de cocaína distribuida en 580 paquetes tipo ladrillo. Seis tripulantes —ninguno armado de papeles— quedaron bajo custodia en cuestión de minutos.

La clave fue un dato que llegó desde florida

La clave fue un dato que llegó desde florida

Lo que nadie cuenta es que la operación no nació en México. El disparo lo dio el Comando Norte de EE.UU. y la Fuerza de Tarea Interagencial Conjunta (JIATF South), que detectaron un patrón de navegación anómalo y pasaron la coordenada a la Armada mexicana. Desde entonces, un avión de ala fija, uno de ala móvil y tres interceptoras marinas cerraron el cerco hasta forzar el alto. En la bodega del bote, además de la droga, hallaron 350 litros de combustible en bidones de plástico: la gasolina que les hubiera alcanzado para cruzar de Michoacán a Jalisco sin tocar tierra.

El golpe se traduce en 150 millones de pesos que no entrarán al circuito de lavado de los cárteles y en más de un millón de dosis que no circularán por las calles. La cifra habla por sí sola: desde que Claudia Sheinbaum tomó posesión, la Marina ha decomisado 62 toneladas de cocaína en alta mar, la mitad en operaciones donde la inteligencia extranjera marcó el rumbo.

Los seis detenidos ya fueron puestos a disposición de la Fiscalía Especializada en Delincuencia Organizada. Mientras tanto, en el puerto, los pescadores comentan que el mar está “raro”: menos lanchas pequeñas, más sobrevuelos. La leyenda de la “noche blanca” —esa que prometía ganancias rápidas— se desvanece con cada paquete que nunca llegará a tierra.