La niebla devora la riccheri: un ford escort se desangra contra un camión de comida

Las 5:03 de la madrugada. Un manto de niebla tóxica se tragaba la Autopista Riccheri cuando el Ford Escort blanco de un repartidor chocó de frente contra el lateral de un camión de alimentos. El impacto fue tan brutal que el baúl salió despedido como un proyectil y la puerta trasera del conductor aterrizó a 15 metros. Milagro: nadie murió.

El kilómetro 18 se convierte en un anillo de fuego frío

El siniestro ocurrió justo después del Puente 13, en el tramo donde la autopista se estrecha y la niebla se convierte en pared. El camión, cargado con paletas de queso rallado, quedó atravesado en diagonal. El Escort, convertido en chatarra prensada, se incrustó bajo el remolque. Tres carriles fueron cerrados de inmediato; el tránsito quedó colapsado desde 5:07 hasta pasadas las 7:30.

Gendarmería desplegó un cordón de seguridad: no por el tráfico, sino para evitar que la mercancía se convierta en botín. “Custodia alimentaria”, le dicen los oficiales cuando les preguntan por qué un fusil custodia una caja de queso.

El chofer del camión, un hombre de 42 años con 14 horas de ruta encima, salió ileso. El del Escort, un mensajero de 29 que volvía de entregar paquetes en La Plata, fue llevado al Hospital Santojani con una luxación de hombro y un corte en el cuero cabelludo que necesitó siete grapas. Ambos dieron negativo en alcoholemia.

La niebla no es excusa: hay radar pero nadie lo encendió

La niebla no es excusa: hay radar pero nadie lo encendió

Lo que nadie cuenta es que el tramo lleva tres semanas sin operar el radar meteorológico de la concesionaria. La niebla fue anunciada por el Servicio Meteorológico a las 2:14, pero los paneles LED de la autopista siguieron exhibiendo el mensaje genérico “Conduzca con precaución”. Ni una palabra sobre visibilidad cero.

La empresa concesionaria, Ausol, factura $1.200 millones al año solo por peaje de camiones. El mantenimiento del sistema de alertas cuesta $3,2 millones anuales: el 0,26 % de sus ingresos. El contrato vence en 2027 y nadie revisa cláusulas.

Mientras los grúas remolcaban los restos, los autos particulos se agolpaban en la contra mano. Uno se bajó a filmar con el flash encendido: el algoritmo de TikTok ya premia el morbo matutino.

El Escort quedó en la playa de depósito de González Catán. El queso, repartido entre los mismos camiones que hoy sufren el embotellamiento. Y la niebla, ahí nomás, espera la noche que viene para volver a jugar a los bolos con la misma autopista.