La subasta de los cuadros de 'el culebras': 37 obras de un narco que nadie quiere
En la sede de una casa de subastas madrileña cuelgan 37 cuadros que nadie pisa. Paisajes, bodegones, retratos: todos arrancan en 18 euros y el más caro no pasa de 150. Fueron de Juan Carlos González Martín, el capo gallego apodado ‘El Culebras’, muerto en 2018 sin pisar la cárcel pese a blanquear 30 millones de euros con hachís y testaferros. La Delegación del Plan Nacional sobre Drogas esperaba sacarles provecho. Lleva diez días abiertas las pujas y solo tres lotes han recibido una oferta.
Arte embargado que huele a narco
La historia empieza en 2008, cuando la Policía Nacional entró en el chalé de Nigrán que ‘El Culebras’ compartía con su mujer y sus tres hijos. Entre rejas de oro y maletines de billetes de 500 encontraron 70 lienzos valorados entonces en 120 000 euros. Había obras de Manuel Caballero, de Alfredo Souto, del paisajista Eduardo Martínez Vázquez y de Xabier Blanch, figura clave del posmodernismo gallego. Dieciséis años después, 37 de esas piezas aterrizan en Escrapalia con precios de rastrillo.
El procedimiento es legal: el artículo 127 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal autoriza la venta de bienes decomisados para que el dinero regrese a la sociedad. Sanidad destina el efectivo a programas de prevención y tratamiento de drogas. En 2023 el Fondo de Bienes Decomisados ingresó 28,3 millones; en 2024, 20,1. La cifra habla por sí sola: cada euro que entre por los lienzos de ‘El Culebras’ se sumará a esa línea de contención contra la adicción.

El fantasma del narco que nunca pisó la cárcel
‘El Culebras’ tenía 79 años cuando murió en su casa de Vigo. La Audiencia de Vigo le había impuesto seis años de cárcel y una multa de 56 millones, pero sus abogados jugaron la carta de la salud hasta el final. Mientras tanto, su clan acumuló un centenar de inmuebles: pisos en la Gran Vía de Madrid, áticos en Bayona, parcelas en Vilagarcía. En 1996 protagonizó la mayor incautación de hachís de la historia europea: 36 toneladas en el puerto de Marín. La operación fue bautizada como ‘Nécora’ y su nombre quedó grabado en los informes de la Fiscalía Antidroga como sinónimo de impunidad.
Ahora sus cuadros duermen en un almacén esperando que alguien olvide quién los colgó primero. La subasta cierra el 16 de abril. Si nadie da más, el Estado quemará el precio de un menú y se llevará tres lienzos a casa. El resto volverá al fondo de bienes embargados, listo para una segunda subasta aún más barata. La historia de ‘El Culebras’ termina así: con pintores gallegos de museo vendidos a precio de mercadillo y con el capo convertido en nota de color que ni siquiera el arte quiere recordar.