Lakovic desnuda la crisis del dreamland: 32 puntos en un cuarto que hunden al equipo
Jaka Lakovic no se anduvo con eufemismos. El técnico del Dreamland Gran Canaria salió de la sala de prensa del Olímpic de Badalona con la mirada roja y la voz quebrada por la rabia contenida. Su equipo acababa de encajar su séptima derrota consecutiva —92-84 contra la Penya— y él sabía exactamente dónde buscar la grieta: un tercer cuarto infame de 32-15 que dejó a los suyos desnudos ante sus propios defectos.
«Fue un desastre de agresividad y disciplina defensiva», soltó el esloveno sin pararse a medir las palabras. «No fue solo que la Penya metiera tiros de mérito; es que nosotros regalamos situaciones que en ACB no se perdonan». La frase sonó a autopsia. Y de hecho, lo era.
El parcial que hace sangre
Lo que nadie cuenta es que el Dreamland llegó al descanso solo cinco abajo (45-50). El partido olía a chicle pegado en la suela, pero seguía vivo. Entonces llegó el 7,35 infernal: triple de Andrés Feliz, robó de Busquets, antideportiva de Shurna, mate de Tomic, otro triple, otro más… En 210 segundos el electrónico pasó del 50-55 al 50-72. La grada de Badalona cantó «olé» y Lakovic se agarró la cabeza con ambas manos.
Después vino la reacción decorativa: un 12-0 parcial que maquilló el marcador, pero ya sin substance. «El equipo tiró de orgullo, sí, pero cuando te dejan ir 32 puntos en diez minutos estás bailando sobre la cuerda floja con zancos», reconoció el entrenador.

La victoria que no llega desde enero
La cifra habla por sí sola: último triunfo del Dreamland, 28 de enero. Desde entonces, siete partidos, siete derrotas, y el descenso respirándoles en la nuca. El Morabanc Andorra, colista, gana un partido menos que ellos; la diferencia es de un solo puñado de canastas que se escaparon en la prórroga contra Baskonia o en el último suspiro en Valencia.
Lakovic insiste en que «muchas fueron injustas», pero la liga no se gana con justicia poética. «Analizamos, aprendemos y seguimos», repitió como un mantra, aunque sus ojos delataban la pesadilla de quien ve el abismo cada vez más cerca.
El próximo viernes llega al Gran Canaria Arena un UCAM Murcia herido (cuatro derrotas en sus últimos cinco). Será el duelo de los equipos que se muerden las uñas. Allí, Lakovic tendrá 40 minutos para demostrar que la agresividad y la disciplina no fueron solo palabras en una sala de prensa fría. Si vuelve a fallar, la grieta ya no será solo defensiva: será la temporada entera que se resquebraja.