León xiv: la iglesia, lejos de la prepotencia, en busca de la reconciliación

El Papa León XIV ha marcado su primera Semana Santa en el Vaticano con un mensaje contundente: la iglesia debe abandonar las “lógicas de dominio” y abrazar un servicio humilde y desinteresado. En una homilía cargada de significado durante la Misa Crismal, el pontífice instó a la comunidad religiosa a recordar que “ni en el ámbito pastoral, ni en el ámbito social y político, el bien puede provenir de la prepotencia”.

Un llamado a la reconciliación con el pasado

La Misa Crismal, celebrada el 2 de abril de 2026 en la Basílica de San Pedro, no fue solo una ceremonia litúrgica, sino una declaración de intenciones. León XIV lamentó la historia de la iglesia, donde la misión evangelizadora ha sido, en ocasiones, “trastocada por lógicas de dominio totalmente ajenas al camino de Jesucristo”. Su propuesta, rotunda: “La labor de la iglesia comienza con la reconciliación con nuestros orígenes” y un “hacer las paces con el pasado sin quedar prisioneros de él”.

La renovación de los votos de pobreza, castidad y obediencia por parte del clero, tradicionalmente parte de esta misa, adquirió un nuevo peso en el contexto de este mensaje. El Papa no escatimó en detalles sobre cómo debe ser ese servicio: “El amor es verdadero si está desarmado, necesita pocas cosas, ninguna ostentación, y custodia con delicadeza la debilidad y la desnudez”.

Pero hay un detalle crucial: para el Papa, la verdadera liberación no se encuentra en la posesión, sino en liberarse de ella. “Para acoger debemos aprender a dejarnos acoger. Incluso en los lugares donde la secularización parece más avanzada no son tierra de conquista ni reconquista”, aseveró, desafiando las narrativas imperantes sobre la expansión religiosa.

Ejemplos de entrega y la sombra del fracaso

Ejemplos de entrega y la sombra del fracaso

León XIV recurrió a figuras emblemáticas como el mártir salvadoreño Óscar Arnulfo Romero y el cardenal estadounidense Joseph Bernardin, ejemplos de entrega incluso ante la muerte y el fracaso, para ilustrar su punto de vista. Romero, asesinado por defender a los más vulnerables, y Bernardin, reconocido por su compromiso con la justicia social, encarnan, según el Papa, el “perfume de Cristo” en tiempos oscuros.

“En esta hora oscura de la historia, Dios ha querido enviarnos a difundir el perfume de Cristo donde reina el olor de la muerte”, sentenció, antes de instar a la comunidad religiosa a renovar su compromiso con la unidad y la paz. La bendición de los óleos sagrados, un ritual esencial de la Misa Crismal, culminó la ceremonia, marcando el inicio del Triduo Pascual y la Semana Santa.

La elección de León XIV en mayo de 2025 anticipaba una nueva era para la iglesia, tras años en los que la salud del Papa Francisco limitó su participación en muchos de estos ritos. Ahora, con este primer gesto, el nuevo pontífice ha dejado claro su rumbo: un camino de humildad, reconciliación y servicio desinteresado, lejos de las ambiciones de poder. La pregunta ya no es si la iglesia estará dispuesta a seguir este camino, sino si el mundo, marcado por la polarización y el individualismo, está preparado para acogerlo.