Líbano arde: tres cascos azules muertos y parís rompe su silencio
La paz en el sur del Líbano se desgarra a tiros. Un soldado indonesio cayó el 29 de marzo. Otros dos uniformados murieron al día siguiente. Tres ataques, tres muertos, varios heridos. La Fuerza Provisional de la ONU sangra y París ya no se conforma con declaraciones.

Barrot carga contra los ataques y pide responsables
Jean-Noël Barrot, ministro de Exteriores francés, descartó la diplomacia de salón. En su X personal calificó los incidentes de «extremadamente graves» y exigió una investigación «rápida y completa». La embajadora israelí en París escuchó la reprimenda en persona: intimidaciones a los gendarmes galos en Naqoura, violaciones de seguridad y actos que, según el Gobierno galo, vulneran la Resolución 1701 del Consejo de Seguridad.
El mensaje es doble: a Tel-Aviv y a Beirut. A Israel le exige respeto al personal de la FINUL; al Líbano, garantías para que los cascos azules patrullen sin mirar sobre el hombro. París quiere resultados en la reunión urgente del Consejo de Seguridad prevista para esta semana, donde presentará un informe detallado de las agresiones.
El contingente francés en la zona ya no viaja ligero. Refuerzos, protocolos revisados y una orden clara: disparar si se siente amenazado. La misión de la ONU, creada para mantener la tregua tras la guerra de 2006, se tambalea entre fuego cruzado y presiones políticas que ningún manual de paz previó.
El balance de marzo habla por sí solo: cinco uniformados muertos en nueve días, decenas de heridos y un terreno que vuelve a parecer 2006. La FINUL insiste en que no se retirará, pero cada convoy que cruza el límite sur del Lítani se convierte en diana. La pregunta ya no es si habrá más ataques, sino cuándo y contra quién.
París ha puesto fecha y firma a su paciencia: si el Consejo de Seguridad no adopta sanciones concretas, Francia promete «medidas adicionales». Traducción: más presión diplomática, posibles restricciones bilaterales y, sobre todo, la sombra de un veto europeo que Israel no desea ver materializado. El tablero del Líbano vuelve a mover fichas; la próxima jugada puede costar más que cascos azules.