Marinaleda: la semana santa que desafía a la iglesia con cultura

En el corazón de Andalucía, Marinaleda ha encontrado una forma singular de celebrar la Semana Santa: una explosión de cultura y debate que contrasta con las procesiones religiosas tradicionales. El pueblo, con una historia ligada a la lucha jornalera, ha transformado la festividad en un espacio de reflexión y pensamiento crítico, desafiando abiertamente el dominio de la Iglesia Católica.

Un alcalde con raíces obreras

Un alcalde con raíces obreras

Sergio Gómez, el actual alcalde, sigue los pasos de su predecesor y figura emblemática, Juan Manuel Sánchez Gordillo, líder histórico del movimiento obrero. Gordillo, ya retirado de la política activa, asistió recientemente a una obra de teatro como un vecino más, simbolizando la integración de la cultura en la vida cotidiana del pueblo. La gestión de Gómez continúa la línea de ofrecer una alternativa cultural accesible y gratuita, subvencionada por el Ayuntamiento.

La Semana de la Cultura y la Paz, el eje central de esta Semana Santa alternativa, ofrece una programación diversa que incluye conferencias, debates, actuaciones musicales y obras de teatro. Solo el Festival de la Paz del fin de semana requiere el pago de una entrada, de 12 euros anticipados, mientras que el resto de las actividades son de acceso libre. La filosofía, según Gómez, es proporcionar “un tipo de cultura que sea una alternativa al pensamiento fabricado impuesto por la Iglesia Católica Apostólica”.

Pero no todo es cultura. A pesar de la apuesta decidida por la alternativa, Marinaleda no ha abandonado por completo las tradiciones religiosas. Dos hermandades, la del Santísimo Cristo Amarrado a la Columna y la Virgen de los Dolores, y la de Nuestro Padre Jesús Nazareno y Nuestra Señora de la Esperanza, mantienen sus procesiones los días jueves y viernes.

La diferencia es palpable: mientras las cofradías desfilan, las calles vibran con el pensamiento de figuras como la escritora y periodista Cristina Fallarás y el antropólogo y abogado Javier Aroca, cuyas conferencias este año se suman a la oferta cultural. Gómez insiste en que el Ayuntamiento respeta la libertad de las hermandades, pero no colabora institucionalmente con una fiesta que considera “alejada de la actividad institucional”.

La gestión municipal de Marinaleda es un ejemplo de austeridad y compromiso social. El Ayuntamiento cerró 2025 con un saldo positivo de más de un millón de euros, sin que sus políticos perciban sueldos ni dietas. Gómez, profesor de Secundaria, se ha visto a menudo atendiendo la barra de bocadillos y bebidas después de asistir a las obras de teatro en la primera fila, una imagen que resume la cercanía y el compromiso del equipo de gobierno.

Esta visión de la cultura, arraigada en la lucha obrera, se refleja en otras políticas municipales, como la construcción de viviendas a precios asequibles (15 euros al mes de “hipoteca”) y el acceso a la piscina pública por tan solo 10 euros durante todo el verano. La cifra habla por sí sola: un pueblo que prioriza el bienestar de sus vecinos por encima de todo.

En Marinaleda, la Semana Santa es mucho más que una festividad religiosa. Es una declaración de principios, una apuesta por la cultura como herramienta de emancipación y un espacio de debate abierto donde se cuestiona el statu quo. Un ejemplo de cómo una pequeña localidad puede desafiar las convenciones y construir su propio camino hacia un futuro más justo y solidario.