Martínez felicita a méxico y enciende la alarma: paulinho, fuera del mundial por ronaldo
Roberto Martínez salió del Estadio Banorte con la sensación de haber tocado el techo de lo que su selección puede rendir sin goles, pero también con una certeza que duele: Paulinho, el delantero que despunta en la Liga MX, tiene la puerta del Mundial entreabierta solo por lesión o catástrofe. «En cualquier otra selección del mundo estaría», dijo el técnico portugués tras el 0-0 contra México, antes de soltar la zancadilla: «Aquí comparte posición con Cristiano Ronaldo y con Gonçalo Ramos, ganador de la Champions». Traducción: el chico brilló, pero el escalafón lo condena a la grada.
El partido que nadie quiso desbloquear
90 minutos de fútbol de laboratorio: presiones coordinadas, líneas adelantadas, balones filtrados que murieron en el último metro. Ni una sola acción que obligara a los porteros a estirarse. Martínez lo resumió sin maquillar: «Faltó un gol que rompiera el ritmo». La frase suena a autocrítica, pero es también elogio velado al plan de Jaime Lozano, que logró que Raúl Jiménez ejerciera de ancla sin necesidad de tocar el balón dentro del área. El mexicano peleó de espaldas, desplazó centrales y dejó la red intacta, pero también la dignidad.
Paulinho, por su parte, entró en el 65' y tardó 120 segundos en dejar a Jorge Sánchez sentado. Un caño, un cambio de ritmo y un centro rasante que se perdió por el segundo palo. El grito de gol no llegó, pero la advertencia sí: el ex-Braga ya huele la sangre. Su problema es que delante tiene al máximo goleador de la historia de Europa y al nueve que liquidó al Bayern Múnich en la Champions. «La adaptación no es futbolística, es humana», subrayó Martínez. «Entendió el vestidor en una semana». Lo que no entenderá nunca es por qué su talento no alcanza para desalojar a una leyenda y a un fenómeno en construcción.

México saca un punto y una lección
El empate sabe a poco para el público que llenó el Banorte, pero en la oficina de Lozano el vídeo vale oro. Su tridente ofensivo (Jiménez, Alvarado y Lainez) obligó a Portugal a retroceder 15 metros y a jugar con cinco defensores cuando la pelota vivía en los pies de Edson Álvarez. El dato: México recuperó 8 balones en zona de finalización, récord en partidos de preparación desde 2022. La lectura: hay vida sin Hirving Lozano.
Portugal, mientras tanto, se lleva la certeza de que su techo no está en el centro del campo, sino en la puntilla. Ronaldo cumplirá 39 en el Mundial; Ramos, 23. Entre ambos hay un abismo generacional que Paulinho intenta atravesar a la desesperada. «Está en la lista de 55, no en la de 26», aclaró Martínez cuando le apretaron. La frase suena a despedida anticipada.
La noche terminó con los dos técnicos intercambiando camisetas y con Paulinho firmando autógrafos a niños mexicanos que pronuncian su apellido con acento de Sinaloa. Tal vez nunca lo vean en Catar, pero ya saben que existe. A veces el fútbol premia la historia, no el momento. Y Paulinho, por ahora, es un momento que choca contra una historia gigante.