Mazón se queda fuera: la juez le cierra la puerta como investigado en la dana

La juez de Catarroja ha dicho no. Carlos Mazón, expresident de la Generalitat, tendrá que declarar como testigo en la causa que investiga las 230 muertes de la DANA. No como investigado. Y no porque él lo haya pedido, sino porque la ley no contempla ese “tertium genus” que su defensa intentaba colar.

El auto, al que ha tenido acceso El Ágora, es tajante: “Citado como testigo, no puede solicitarsu personación como investigado”. La magistrada recuerda que en Francia existe la figura del “testigo asistido”, pero aquí no. Y menos con los artículos 118 y 118 bis de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, que solo operan cuando ya se es investigado.

Mazón, que dejó el cargo tras la catástrofe, quería sentarse en el banquillo de los investigados. Su argumento: que las diligencias seguían abiertas sobre su figura. Pero la juez pregunta: ¿cuáles? “El escrito no concreta qué diligencias hayan poseído tal caráter”, escribe. Y añade: “Dicho testigo nunca adquirió la condición de investigado”.

La trampa del silencio

La trampa del silencio

Hay dos únicas vías para pasar de testigo a investigado: admitir la culpabilidad o temer que la verdad te incrimine. Ninguna de las dos se invoca. “Ninguna de estas dos opciones se alega en el escrito del Señor Mazón”, subraya la resolución.

La estrategia, en realidad, era otra: forzar un cambio de estatus para declarar bajo el paraguas del derecho a no autoinculparse. Pero la juez ha cerrado el camino. Si algún día se le imputa en otro procedimiento, ya podrá entonces asistir a la declaración con abogado. De momento, no.

La DANA dejó 230 cadáveres, familias rotas, barrios enteros sepultados bajo el lodo. Y dejó también una herida política que aún sangra. Mazón, que ya no preside, sigue siendo el rostro de aquella noche. Y la justicia, lenta pero implacable, le recuerda que testigo es solo eso: alguien que debe contar lo que vio. No lo que le conviene.