Destrozan el american river parkway con pala y bici: piden cárcel para los 'riders'

Una pala, una bici eléctrica y la certeza de que nadie vigila. Con esa fórmula, decenas de 'riders' han convertido el American River Parkway de Sacramento en un circuito clandestino de saltos y rampas donde antes crecían avellanos y anidaban chochines. El resultado: 1,5 millones de dólares que el condado ya no tiene para reparar el destrozo.

El Departamento de Parques del condado ha pasado de la queja a la guerra. Pide a la Junta de Supervisores que apruebe una norma de emergencia que eleva la falta a delito: quien cavalc un centímetro de suelo en la reserva natural podrá terminar esposado. La medida llega después de que los guardaparques encontraran zanjas de hasta un metro de profundidad en zonas de cría de la nutria de río y el galápago de Blanding, ambos especies en declive.

El ciclo vicioso: reparan y vuelven a romper

«Cerramos un punto caliente el lunes y el miércoles ya hay nueva rampa con letrero de 'senda libre' pintado en spray», me cuenta Ken Casparis, portavoz de Parques, mientras me enseña fotos de greens de golf surcados por huellas de neumático de 15 cm. «Los mismos tipos que graban sus trucos para TikTok vuelven por la noche con generadores y focos. Es un set de rodaje ilegal».

La trampa es económica. Cada vez que un equipo de mantenimiento rellena un salto con tierra y semilla autóctona, el condado gasta 800 dólares en mano de obra y material. Multiplícalo por 47 intervenciones desde enero y se entiende por qué el presupuesto de 2024 ya lleva un sobrecoste de 37.600 dólares solo en reparaciones. Dinero que, advierte Casparis, «se resta de la recogida de basuras o de la poda que previene incendios».

De la multa al arresto: la propuesta que divide al condado

De la multa al arresto: la propuesta que divide al condado

El texto que llegará al plazo de la Junta en junio introduce dos figuras nuevas: delito menor por excavar y delito de intrusión con vehículo motorizado. La pena máxima: seis meses en la cárcel del condado y 1.000 dólares de multa. La medida ha enfrentado a los clubes de ciclismo, que temen que cualquier ciclista de montaña acabe fichado, y a los vecinos de River Park, que ya han recogido 2.400 firmas a favor del endurecimiento.

Mientras tanto, los guardaparques han empezado a usar drones de visión nocturna para trazar mapas de calor de los puntos de reunión. «No buscamos al chaval que se desvía un metro del sendero», matiza Casparis. «Vamos a por los que traen generadores, rampas portátiles y hasta gradas de madera. Son organizados».

La ironía lastra: el Parkway fue ideado en 1974 como un anillo verde para proteger la cuenca del río American de la especulación inmobiliaria. Cincuenta años después, la amenaza no llega con excavadoras ni con rascacielos, sino con mochilas llenas de herramientas de mano y ganas de protagonismo. El condado calcula que, si la norma no se aprueba, el coste de restauración para 2025 podría superar los 250.000 dólares. Una cifra que, en palabras de Casparis, «es dinero que no tenemos y que debería ir a nuevos parques, no a tapar agujeros».