Melilla aprueba su primer aval joven: 19.200 euros para escapar del alquiler
Melilla ha firmado este lunes el primer aval del programa 'Melilla Joven' y una vecina de 34 años ya tiene llaves en la mano. La Ciudad Autónoma garantiza el 15 % del precio de la vivienda —hasta 30.000 euros— y la operación se ha cerrado con Cajamar Caja Rural por 19.200 euros. Son tres millones de euros los que Emvismesa ha puesto sobre la mesa para que nadie menor de 40 años tenga que elegir entre irse o hipotecarse hasta la jubilación.
Un contrato que empieza en la notaría y acaba en el bolsillo de los bancos
La venta se ha cerrado en una escritura que ya es historia local: la primera que se firma bajo el paraguas público que el Gobierno local diseñó para romper el círculo vicioso de los precios desbocados y los salarios congelados. La compradora, que no ha trascendido su nombre, adquiere una vivienda privada por debajo del tope de 250.000 euros. La fórmula es simple: Emvismesa responde por ella si el crédito se tuerce; el banco, que ya no arriesga tanto, abre la veda a tipos más bajos. Cajamar tiene otras dos operaciones listas para rubricar y Unicaja espera su turno. En total, cinco expedientes en trámite y una lista de espera que crece cada vez que sube el euríbor.
El detalle que nadie firma: el aval no es dinero que se regala, es una garantía que se activa solo si el cliente deja de pagar. Entonces la deuda se traslada a las arcas públicas. El riesgo, en teoría, es mínimo: Melilla presume de una morosidad hipotecaria del 3,8 %, la mitad que la media nacional. Pero el Banco de España advierte de que el precio de la vivienda en la ciudad ha escalado un 22 % en cinco años y los sueldos apenas han sumado un 4 %. La brecha, en la práctica, la cubre el contribuyente.

El negocio oculto: bancos sin ladrillo y políticos sin suelo
Los convenios firmados con Cajamar y Unicaja obligan a la Ciudad Autónoma a responder con un colchón del 15 % sobre el valor de tasación. Es decir: si el piso se deprecia, la pérdida es pública; si se revaloriza, el beneficio es privado. La contrapartida para la entidad es captar clientes jóvenes con nómina fija —funcionarios, sobre todo— y cruces de ventas con seguros de vida y protección de pagos que no vienen en la nota de prensa.
El programa nació con un presupuesto de tres millones, pero el reglamento permite ampliarlo hasta 12 si la demanda se dispara. El consejo de administración de Emvismesa, controlado por el Ejecutivo local, ya prepara una modificación para incluir viviendas de más de 250.000 euros en zonas 'de especial interés urbanístico', una categoría que, en Melilla, abarca desde el paseo marítimo hasta los solares que el Ayuntamiento lleva dos décadas sin desarrollar. La puerta giratoria, en este caso, no es de políticos a bancos, sino de suelo público a promociones privadas que ahora sí tendrán compradores gracias a un aval que paga la comunidad.
La primera beneficiaria entrará en su casa antes de verano. La pregunta no es si llegará la segunda, sino cuántas de las que vienen detrás podrán pagar la hipoteca cuando el euríbor separe el 4 % actual del 5 % que pronostican los mercados. Melilla ha puesto la cara; el resto, como siempre, lo firma quien tiene la chequera vacía.