México paga 3.100 pesos a 3 millones de mujeres que esperaban jubilarse desde los 60

Las primeras 3 millones de mexicanas que cumplieron 60, 61 o 62 años este año cobraron su “Pensión Mujeres Bienestar” entre el 2 y el 26 de marzo. El depósito fue de 3.100 pesos bimestrales y llegó a una tarjeta que muchas estrenaron con la misma ansiedad de quien abre su primera cuenta.

El gobierno llama “pensión” a un apoyo que no exige cotización previa, ni semanas de trabajo, ni patrones. Basta con tener entre 60 y 64 años y una CURP que empiece por la letra que toca en el calendario. La lógica es brutal: si la vida laboral nunca te alcanzó para un retiro, el Estado te da un salvavidas antes de que llegues a los 65, cuando ya sí te tocaría la pensión universal.

Cómo se reparten 9.300 millones de pesos en 25 días

La Secretaría del Bienestar ordena los pagos por orden alfabético: la A cobra la primera semana, la Z respira hasta el final. Cada bimestre mueven 9.300 millones de pesos en transferencias directas. Ariadna Montiel, titular de la dependencia, prometió que en mayo repetirán la rutina y que, para finales de 2025, ya no habrá mujeres de 60 a 64 años fuera del padrón.

La cifra habla por sí sola: 3 millones de adultas mayores se incorporaron en cuatro meses a un programa que nació como prueba piloto en enero. La expansión es la más rápida en la historia de las políticas sociales de México, más rápida incluso que el crecimiento de la pensión universal para mayores de 65 años que lanzó López Obrador en 2019.

El agujero que no cierra el cheque

El agujero que no cierra el cheque

Las beneficiarias reciben 1.550 pesos al mes, algo así como 51 pesos diarios. Con eso se compran medio kilo de tortillas, un litro de leche y un bote de frijoles. El programa no contempla ajuste por inflación; el dinero se erosiona cada mes. Pero hay un detalle que nadie cuenta en las conferencias matutinas: la mitad de estas mujeres sigue trabajando de limpieza, venta ambulante o cuidando casas ajenas. No se jubilan, solo dejan de ser invisibles para el sistema.

La app del Banco del Bienestar, que promete consultas de saldo en tiempo real, colapsa los días de pago. En las sucursales se forman filas desde las seis de la mañana. Muchas llevan el celular de un nieto porque ellas nunca tuvieron datos móiles. El cajero les devuelve un ticket con números que no entienden, pero saben que el dinero ya está.

Mientras tanto, la Secretaría presume cifras: 100% cobertura digital, cero intermediarios, cero moches. Lo que no aparece en los informes es que 4 de cada 10 mujeres necesitan ayuda para extraer el efectivo y que 1 de cada 3 prefiere guardar el plástico como talismán: “Por si mañana ya no llega”.

El siguiente abono será en mayo. Entre tanto, las beneficiarias cuentan los días con el calendario colgado en la nevera y revisan la letra de su CURP como quien consulta el horóscopo. La pensión no resuelve la vejez, pero al menos les dio una fecha en la que el teléfono suena y la notificación dice: “Ya llegó tu dinero”.