Michoacán pagará el doble de beca en abril: 3 800 pesos para 29 mil estudiantes

Mientras el resto del país discute recortes, Michoacán irrumpe con un golpe de timón: la Coordinación Nacional de becas para el Bienestar confirmó que en abril depositará 3 800 pesos —el equivalente a dos bimestres— a cada alumno de la Beca Gertrudis Bocanegra. La medida, inédita en lo que va del ciclo escolar, significa un desembolso extra de cerca de 110 millones de pesos solo en transporte universitario.

Por qué ahora y para quién

Julio León, el hombre que maneja el dinero de las becas federales, lo anunció sin alharacas: “Hay que blindar la permanencia”. Detrás de la frase hay un dato que nadie quiere decir en voz alta: en enero, la deserción en las universidades michoacanas rozó el 12 %, el doble que en el mismo mes de 2023. La mayoría abandona por la gasolina: un trayecto de 40 km ida y vuelta desde la sierra a Morelia puede costar 1 200 pesos mensuales, casi lo que gana una familia rural.

El programa apunta a jóvenes de hasta 29 años que estudian en 24 instituciones prioritarias —desde el Instituto Tecnológico de Apatzingán hasta la Normal Rural “Vasco de Quiroga”— y que ya reciben la beca Benito Juárez. La diferencia es que Gertrudis Bocanegra no paga colegiaturas; pasa la tarjeta por la ventanilla del camión o la gasolinera.

Calendario de abril: la carrera por la letra

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El dinero llegará escalonado para evitar el colapso de la banca corresponsal. El 13 de abril toca a los apellidos con A y B; el 24, al cierre de la tanda, le tocará a la Z. La Secretaría de Bienestar repartirá vales de 3 800 pesos que, en teoría, cubren enero-febrero y marzo-abril. Pero hay una trampa: julio y agosto siguen siendo meses negros porque no hay depósito, y muchos tendrán que adelantar el gasto o pedir prestado.

La beca se puede extender hasta 45 bimestres para licenciaturas tradicionales y hasta 55 para Medicina —donde la deserción se triplica en el internado—, pero la promesa depende de que el próximo gobierno no toque el timbre. Con la llegada de la nueva administración estatal en 2025, el programa corre el riesgo de convertirse en moneda de cambio político.

El precio de la paz en michoacán

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Detrás del cheque hay una apuesta de seguridad: si los jóvenes permanecen en el aula, el crimen organizado pierde reclutas. El Plan Michoacán por la Paz y la Justicia, el paraguas bajo el que se cobija la beca, ya destina 1 200 millones de pesos anuales a programas sociales. Poco, si se compara con los 3 000 millones que, según la Secretaría de Hacienda, pierde el estado por la extorsión a transportistas y comerciantes.

La ironía es que el transporte universitario, diseñado para sacar al estudiantado de la pobreza, se financia con el mismo dinero que el gobierno no puede —o no quiere— invertir en carreteras ni en transporte público digno. Mientras tanto, los alumnos ya marcan en el calendario el 13 de abril: la fecha en la que su apellido se convierte en un número de control y su billete de salida de la sierra se hace efectivo. Porque en Michoacán, la permanencia estudiantil empieza en la letra con la que firmas.