Milán se blinda contra la tormenta de irán y gana el 1,02% con la energía como escudo
Mientras el crudo Brent roza los 113 dólares y el Estrecho de Ormuz se estrecha como una trampa, la Bolsa de Milán ha cerrado con el puño en alto: +1,02% que dejan al selectivo FTSE MIB en 43.823 puntos. La guerra de Irán no paraliza a los inversores; los convierte en depredadores de dividendos.

El petróleo dispara la alegría de eni y saipem
El sector energético ha sido el turbo. Eni ha subido un 2,63%, Saipem un 3,12% y la red eléctrica Terna se ha anotado un 3,43%. Cada amenaza de cierre del paso por Ormuz se traduce en más margen para los italianos. El miedo, bien administrado, da beneficio neto.
En la parte contraria del ring, la tecnológica Stmicroelectronics ha perdido un 2%, golpeada por la incertidumbre de los suministros de chips si el conflicto se extiende por el Golfo. Leonardo, la joya de la defensa, también ha cedido un 1,70%: contratos más jugosos, sí, pero aún en papel.
El volumen de la sesión habla claro: 507 millones de acciones han cambiado de mano por un valor de 3.452 millones de euros. Dinero que busca refugio, pero que no se esconde. La prima de riesgo italiana ni se inmuta: los inversores apuestan a que Roma ya tiene experiencia en sobrevivir a sus propios terremotos geopolíticos.
La estrella ha sido Ferrari: +4,17%. El lujo no conoce crisis de petróleo; solo crisis de egos. Mientras el mundo teme un ataque a un petrolero, los fondos soberanos siguen colocando órdenes de compra en Maranello como quien pide un café.
El cierre deja un mensaje seco: Milán prefiere especular con el barril a 113 dólares que llorar por un portaviones en el Golfo. La guerra vende, sobre todo si se compra a tiempo.