Moreno pide que el corte de ave málaga-madrid no frene la avalancha turística de semana santa
Juanma Moreno se agarra al deseo: que la rotura del tren rápido entre Málaga y madrid pase desapercibida para los bolsillos andaluces. El presidente de la Junta ha salido esta madrugada con la hermandad del Cerro del Águila y, entre tambores, ha admitido que la provincia costasoleña arranca la Semana Santa sin su mejor escaparate de conexión con la capital.
El jueves santo dispara la reservas, pero el ave sigue roto
Los hoteles de la Costa del Sol llevan meses marcando «completo» desde Nerja hasta Estepona. La previsión era arrolladora: avión más tren, 48 horas de sol y procesiones. Pero la borrasca que hundió el paso bajo el Guadalhorce sigue ahí, bajo tierra, y los técnicos de Adif no se atreven a dar fecha para la reanudación del servicio. Moreno lo sabe y, por eso, pide «que el impacto sea mínimo». La frase suena a ruego, no a plan.
Lo que nadie cuenta es que el desvío por vía convencional añade dos horas y media al trayecto. Los tour operadores ya reubican viajes hacia Granada o Sevilla. La propia Consejería de Turismo reconoce, en datos reservados a los que ha tenido acceso El Ágora, que la cancelación ha provocado 3.200 devoluciones de paquetes solo en la primera quincena de abril. La cifra habla por sí sola: cada día sin AVE son 230.000 euros de negocio que se evaporan en Málaga.

Incendios en sevilla y la agenda cofrade del presidente
Mientras tanto, en Sevilla, dos fuegos menores —Domingo de Ramos y Lunes Santo— han obligado a alterar el recorrido de tres hermandades. Moreno minimiza: «Funciona bien». Pero los capataces del Silencio y del Gran Poder llevan desde el domingo reclamando más efectivos de Protección Civil. El presidente, abrigado en la capilla del Cerro del Águila, promete «evaluarlo» cuando termine la Madrugá.
Esta tarde, miércoles, se traslada a Málaga para acompañar a la Fusionada de San Juan. «Es un momento muy esperado», confiesa. Su hijo Fernando, hermano de la Esperanza de Triana y de El Amor, le sirve de escudo contra quienes le acusan de utilizar la Semana Santa como plataforma. «Él me arrastra; yo solo obedezco», bromea. Entre padre e hijo, la procesión se convierte en foto de familia que tapa el desastre ferroviario.
La comunidad cierra el miércoles con 92 % de ocupación hotelera y 1,4 millones de pernoctaciones previstas. Pero el tren sigue roto y la factura se acumula. Moreno puede soplar sus deseos al paso de las nazarenas; el dinero, ese, viaja por otro lado.