Mujeres falsas en la guerra: la ia refuerza la propaganda bélica

La guerra ya no se libra solo en el campo de batalla. En la era digital, la inteligencia artificial se ha convertido en un arma más, utilizada para manipular la opinión pública y reforzar la adhesión a una causa. Y uno de sus usos más inquietantes es la creación de mujeres ficticias, con apariencia y personalidad cuidadosamente diseñadas, para difundir mensajes propagandísticos.

El caso de jessica foster: un millón de seguidores engañados

Hace apenas unos días, The Washington Post desveló la existencia de Jessica Foster, una supuesta soldado estadounidense que se había ganado un millón de seguidores en Instagram. Sus fotografías, aparentemente tomadas en bases militares, junto a compañeros o incluso posando con líderes mundiales como Putin y Zelenski, parecían confirmar su participación en la llamada 'Operación Furia Épica' contra Irán. Pero la verdad es mucho más inquietante: Jessica Foster nunca existió. Era una creación de la inteligencia artificial, una herramienta más en el arsenal de la propaganda.

La cuenta, ahora borrada, era un ejemplo de cómo se pueden combinar imágenes convincentes con una narrativa atractiva para engañar a un amplio público. Aunque las imágenes carecían de la indicación de ser generadas por IA, pequeños detalles, como errores ortográficos en carteles o uniformes incongruentes, delataban su origen artificial. Pero el impacto fue real: un millón de personas creyeron en la historia de una soldado estadounidense, un testimonio de la facilidad con la que la IA puede manipular nuestras percepciones.

Pero el caso de Jessica Foster no es una excepción aislada. BBC Verify ha descubierto cientos de vídeos en TikTok de mujeres soldados generadas por IA, difundiendo mensajes proiraníes que han alcanzado millones de visualizaciones. La coordinación entre estas cuentas, creadas en fechas similares y compartiendo mensajes idénticos, sugiere una campaña deliberada y organizada.

Un recurso antiguo, una herramienta moderna

Un recurso antiguo, una herramienta moderna

La instrumentalización de la figura femenina en la propaganda bélica no es un fenómeno nuevo. Desde la Primera Guerra Mundial, donde se apelaba al deber patriótico de las mujeres, hasta la Segunda Guerra Mundial, con el icónico cartel de Rosie la Remachadora, la imagen femenina ha sido utilizada para movilizar a la población y justificar el conflicto. En conflictos más recientes, como la guerra de Ucrania o la guerra en Gaza, hemos visto cómo Kiev e Israel han recurrido a la imagen de soldados mujeres para proyectar una imagen de modernidad e igualdad.

Pero la inteligencia artificial ha abierto un abanico de posibilidades sin precedentes. La capacidad de crear mujeres virtuales, con apariencia y personalidad a medida, permite a los propagandistas llegar a audiencias más amplias y generar un impacto emocional más profundo. La cosificación y sexualización de estas mujeres, como se ha documentado en el fenómeno conocido como 'Combat Cuties', es una estrategia que busca minimizar la brutalidad de la guerra y presentar un rostro más atractivo y accesible al público.

La guerra de Irán es solo el último ejemplo de cómo la inteligencia artificial está transformando el panorama de la propaganda bélica. Y, como siempre ocurre con las nuevas tecnologías, la clave está en ser conscientes de su potencial de manipulación y desarrollar herramientas para detectar y combatir la desinformación. La verdad, como siempre, se esconde en los detalles, pero ahora esos detalles son fabricados con algoritmos y bits.

La proliferación de estas imágenes generadas por IA no es sólo un problema de desinformación; es una erosión de la confianza en la información que consumimos. Y si no actuamos con rapidez, la línea entre la realidad y la ficción se difuminará aún más, haciendo más difícil discernir la verdad en medio del caos.