Inglaterra lucha por preservar su legado coral: ¿unesco al rescate?
El canto gregoriano, las misas polifónicas, la tradición evensong. un tesoro musical que ha resonado en las catedrales y abadías inglesas durante casi quinientos años se enfrenta a un futuro incierto. Un grupo de coros ingleses ha lanzado una campaña sin precedentes para proteger este patrimonio cultural único, buscando el reconocimiento de la UNESCO como patrimonio intangible de la humanidad.

La amenaza silenciosa: la pérdida de conocedores
La supervivencia de esta tradición coral, profundamente arraigada en la liturgia anglicana, no depende únicamente de la belleza de las voces o la grandiosidad de los edificios. Requiere de un conocimiento especializado, de una transmisión oral de técnicas vocales y de interpretación que, con el paso del tiempo, se ve amenazada por la falta de relevo generacional. Jonathan Mayes, director del English Cathedral Choir Association, es contundente: 'Estamos perdiendo a los maestros, a los que saben cómo entrenar a los niños, cómo mantener viva la tradición'.
La campaña busca, precisamente, visibilizar esta amenaza y concienciar sobre la importancia de apoyar a los coros de catedrales y colegios, que son los principales guardianes de este legado. La financiación, como suele ocurrir, es uno de los principales obstáculos. Los coros se enfrentan a recortes presupuestarios y a la competencia por los fondos con otras áreas de la Iglesia anglicana.
Pero hay un detalle crucial: este patrimonio no es solo musical. Está intrínsecamente ligado a la historia y la cultura de Inglaterra, a la arquitectura de sus catedrales, a la poesía de sus bardos. Thomas Cranmer, reformador religioso y figura clave en la Iglesia de Inglaterra, jugó un papel fundamental en la estandarización de la Música litúrgica durante el reinado de Isabel I, sentando las bases de la tradición que hoy se busca proteger. Adrian Bawtree, un reconocido musicólogo, lo resume así: 'Es una forma de expresión artística que ha evolucionado a lo largo de los siglos, pero que ha mantenido su esencia intacta'.
La UNESCO, si acepta la propuesta, podría proporcionar un impulso significativo a la preservación de este patrimonio, facilitando el acceso a fondos y promoviendo el intercambio de conocimientos entre diferentes países. El reconocimiento sería un paso crucial para asegurar que las futuras generaciones puedan seguir disfrutando de la magia de los coros ingleses, un canto que ha trascendido barreras temporales y culturales.
La cifra habla por sí sola: más de 200 coros activos en catedrales y colegios de toda Inglaterra, cada uno de ellos un microcosmos de tradición y talento. Una inversión en su futuro es una inversión en el futuro de la cultura inglesa.