Nahle carga contra greenpeace y defiende sus playas antes de semana santa
Rocío Nahle no se anda con rodeos. La gobernadora de Veracruz salió a la palestra este martes para desmentir que las playas de Boca del Río estén manchadas de crudo y para señalar a quienes, dice, se han convertido en agentes de una campaña sucia contra el turismo veracruzano a días de la Semana Santa.
En la entrevista que le costó el primer café de la mañana a Luis Ramírez Baqueiro en En contacto Noticias, Nahle cargó la culpa a Greenpeace: «Difundieron fotos que no eran de acá y luego tuvieron que disculparse». La organización ambientalista, asegura, retiró las imágenes que mostraban chapopote en el litoral veracruzano, pero el daño ya estaba hecho.
La mandataria se apoyó en el Grupo Interdisciplinario armado por la propia Claudia Sheinbaum para respaldar su versión: el hidrocarburo que apareció en Sánchez Magallanes —línea imaginaria que separa Veracruz de Tabasco— provenía de un barco de apoyo a las plataformas petroleras, no de la refinería Dos Bocas. «Exactamente lo mismo que concluimos nosotros», repitió varias veces, como quien clava el clavo para que no se salga.
Nahle pone la mira en la semana santa y promete un millón de turistas
Mientras hablaba, el reloj marcaba 32 grados de sensación térmica en la zona conurbada. Nahle sabe que el dinero de la temporada alta empieza a fluir ahora o no llegará más. Por eso anunció 800 a 900 millones de pesos para un nuevo puente en Boca del Río, la rehabilitación del estadio Xalapeño y el pago de campañas de limpieza que, según sus cifras, ya removieron 168 toneladas de basura de las arenas.
El plan es sencillo: que los turistas encuentren playas sin olor a diesel, rutas escoltadas por la Guardia Nacional y eventos culturales cada fin de semana. Desde diciembre, dice, han programado al menos un festival al mes. «Quieren que Veracruz parezca un basurero. No se lo vamos a permitir», lanzó sin mencionar nombres, pero todos entendieron la dirección del dedo.
En su relato, los “chapopoteras” naturales —esas filtraciones de petróleo que brotan del subsuelo desde tiempos de Porfirio Díaz— también aparecen como sospechosos de la mancha, pero los análisis «descartaron relación con actividades locales». Con eso cierra el círculo: o el crudo vino del mar o brotó solo, pero Veracruz no tiene la culpa.

La gobernadora se victimiza y advierte: “insultan, pero yo trabajo”
A mitad de la entrevista, Nahle bajó un cambio y se puso la coraza de funcionaria acosada. «No solo mienten; hasta insultan. Hacia mi persona. Pero yo no caigo en provocaciones», dijo con la voz que usa cuando quiere parecer la única adulta en la sala. El mensaje es claro: hay una guerra de relatos y ella es la única que, según cree, defiende la economía de cinco millones de veracruzanos.
El dato que nadie discute: Veracruz recibe unos 25 mil millones de pesos al año por turismo. Si la arena huele a fuel, la fuga no es solo ambiental; es financiera. Por eso Nahle prefiere hablar de Quetzali —el sistema de buses que ya rueda en Coatzacoalcos— y de la visita de Rommel Pacheco, el titular de la CONADE, para reactivar eventos deportivos. Cada cabeza de turista que se pierde es un hotel que cierra y un empleo que se va.
La jugada final será comprobable en diez días, cuando miles de automovilistas lleguen por la 150 y bajen en el empalme de Boca del Río. Si el agua está verde-azul y el olor a sal nítido, Nahle ganará una mano. Si flota chapopote, perderá la partida. «Aquí no hay espacio para el negativismo», sentenció antes de despedirse. La baraja está sobre la mesa y la primera carta se voltea esta Semana Santa.