Nantes hunde al cardiff: tribunal le impone pagar 460.000 € tras la muerte de sala

El tribunal de Nantes acaba de propinar una patada en la boca judicial al Cardiff City: no solo rechazó la demanda de 115 millones de euros que pedía al FC Nantes por la muerte de Emiliano Sala, sino que obliga al club galés a desembolsar 460.000 euros al conjunto francés. La sentencia cierra un capítulo judicial, pero abre la caja de pandora de un sistema que permite que Willie McKay, intermediario sin licencia, siga operando.

La cifra habla por sí sola: 115 millones reclamados se convierten en 460.000 a pagar. El Cardiff argumentaba que el Nantes había contratado a McKay para organizar el vuelo que estrelló a Sala en el Canal de la Mancha en enero de 2019. El juez no se lo creyó. En su fallo, considera que el club francés no tuvo responsabilidad directa en el charter ilegal que mató al argentino y al piloto David Ibbotson.

La ira del cardiff se dispara contra mckay

"Hoy constatamos con amargura que la impunidad de McKay no preocupa al Nantes", espeta el comunicado del Cardiff. El club gales insiste en que el intermediio cobró más por el fichaje que la propia familia Sala del fondo conmemorativo que crearon. La frase duele: una comisión supera a un duelo.

El Cardiff no se anda con eufemismos. Califica a McKay de "controversial y sin licencia" y se pregunta cómo puede seguir mediatingo traspasos tras una tragedia que él mismo facilitó. La respuesta está en la normativa: los agentes federales británicos sancionaron a McKay, pero no existe un registro global que impida su actividad en otros países. Basta con cambiar de domicilio fiscal para borrar la huella.

El dinero que nunca llegó a progreso

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Emiliano Sala nació en Cululú, un pueblo de 3.000 habitantes en la provincia argentina de Santa Fe. Su padre, Horacio, murió meses después del accidente sin ver justicia. Su madre, Mercedes, sobrevive con una pensión que no alcanza para pagar los impuestos de la casa familiar. El Cardiff prometió un fondo de apoyo: apenas reunió 350.000 euros. McKay, según los papeles del juicio, embolsó 1,2 millones por intermediar.

La sentencia deja a los Sala sin indemnización del Cardiff ni del Nantes. El dinero del traspaso —17 millones— ya se consumió en honorarios y gestiones. El único ingreso futuro será la venta de los derechos de imagen de Emiliano, que su familia aún conserva. La FIFA bloqueó temporalmente ese capital mientras investiga si hubo irregularidades en el contrato.

El fútbol se lava las manas otra vez

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El fallo no menciona la existencia del avión, un Piper Malibu de 1984 sin certificado de vuelo comercial. Tampoco indica por qué el piloto no tenera licencia para volar de noche ni por qué la tripulación transportó a Sala en una tormenta. El juez se limita a desestimar la cadena de negligencias como si fuera un simple contrato incumplido.

El Cardiff amenaza con recurrir, pero los abogados consultados por El Ágora dan la batalla por perdida: el derecho aeronártico francés protege a quien vende un servicio, no a quien lo contrata. Traducción: el club que paga por el charter asume el riesgo, aunque el avión sea una tumba con hélices.

El mensaje es demoledor: mientras los agentes sigan cobrando por fuera del radar y los clubes puedan culparse mutuamente, otro Sala caerá al mar. El próximo podría ser un brasileño, un nigeriano o un chico de Progreso que sueña con pagarle la casa a su madre. La sentencia de Nantes no cierra heridas: las cubre con una losa de 460.000 euros que el Cardiff sacará de la misma caja donde guarda las camisetas que ya no se venderán.