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El calor obliga a cerrar tres estaciones de esquí en colorado antes de lo previsto

El termómetro acaba con la temporada en Colorado. Purgatory, Monarch y Wolf Creek echarán el cierre este domingo, víctimas de la caldera climática que ha devorado la nieve y ha convertido las pistas en charcos de barro y escarcha derretida.

La peor nieve en décadas acorta el calendario

El estado registra el inicio de año hidrológico más cálido desde que hay datos. La nieve media en pleno invierno ha caído a niveles que los técnicos del Natural Resources Conservation Service no veían desde los 80. Resultado: bases de apenas 30 cm en cotas de 3.000 m y espesores que se derriten al sol antes de que los snow-makers puedan reaccionar.

En Purgatory, la cota 2.700 m olía a tierra húmeda el pasado lunes. Los operadores abrieron sólo cuatro remontes y cancelaron clases de esquí para evitar roces con rocas. Monarch, más pequeño y más austero, anunció el cierre en su cuenta de Instagram con una foto de la entrada del parking cubierta de grava: «Gracias por la paciencia», rezaba el texto.

Wolf Creek, que suele alargar la temporada hasta finales de abril, se despide también el domingo. La tradicional búsqueda de huevos de Pascua se celebrará, pero sobre césped, no sobre manto blanco. La organización del Wolf Creek Challenge Series Super G ha tirado la toalla: la carrera del 4 de abril quedó suspendida por «falta de superficie homologada».

El negocio de la nieve se tambalea

El negocio de la nieve se tambalea

Para los propietarios de hoteles de South Fork, la noticia es un mazazo. La estación atrae hasta 15.000 esquiadores los fines de semana de abril; este año la cifra rondará el 30 %. «Reservas canceladas, personal en expediente de regulación, proveedores de alquiler con el almacén lleno de material sin estrenar», resume Mark Udall, gerente del lodge River Bend.

El agujero se agranda si se mira al conjunto del estado. El Colorado Ski Country USA calcula que cada día de cierre anticipado deja de ingresar unos 4,5 millones de dólares en remontones, restauración y transporte. Añade las pérdidas en primavera —temporada alta para los amantes del freestyle y la nieve primavera— y la cifra se dispara.

Los operadores apuntan a un doble varapalo: el calentamiento global y la inversión en cañones de nieve que no dan abasto. «Fabricar nieve a 8 °C es quemar dinero», reconoce un empleado de Purgatory que prefiere no dar su nombre. «Necesitamos tres noches seguidas bajo cero y apenas hemos tenido una esta semana».

El domingo, cuando bajen la persiana, los tres centros sumarán 42 días menos de explotación respecto a la temporada pasada. Para los trabajadores temporales es el fin de la beca, para los comercios de arrendamiento de esquís un stock sin rotación y para el estado un ingreso por licencias que se desvanece en el aire cálido de las montañas del suroeste. La nieve, esa que prometía negocio hasta mayo, se ha convertido en agua antes de tiempo.