Irán incendia un superpetrolero frente a dubái y dispara la guerra por el estrecho de ormuz
Un dron iraní impactó anoche contra el Al Salmi, un petrolero cargado con dos millones de barriles de crudo que aguardaba fondeado frente a la costa de Dubái. El impacto perforó el casco, encendió la bodega y levantó una columna de fuego visible desde la autopista Sheikh Zayed. En menos de tres horas los equipos de emergencia apagaron las llamas, pero el susto ya viajaba a 200 dólares el barril.
El ataque que enciende el precio del miedo
El Al Salmi transportaba crudo de Kuwait y Arabia Saudita con destino a Qingdao, China. Su carga vale hoy 210 millones de dólares. Kuwait Petroleum Corporation (KPC) confirmó que el ataque fue «iraní» y advirtió de un posible derrame. De confirmarse, sería la primera mancha negra en aguas emiratíes desde la Guerra del Golfo.
La acción llega apenas seis horas después de que Donald Trump amenazara con «borrar del mapa» las refinerías iraníes si Teherán no reabre el Estrecho de Ormuz. El mensaje, leído en la región como un ultimátum, ha encontrado respuesta en forma de dron y un mechero de 330 metros.
El mercado reaccionó en segundos. El Brent saltó un 7 % en la apertura asiática, tocó los 96 dólulos y luego retrocedió cuando la Casa Blanca filtró que Trump ya estudia «salidas diplomáticas» aunque el estrecho siga cerrado. La cotización mensual del crudo se encamina a un alza del 59 %, el repunte más violento desde que existen registros.

Refuerzos en tierra y barcos fantasma en el mar
Mientras los buzos calificados de Dubái inspeccionan la quemadura en el lateral del Al Salmi, el Pentágono anuncia el despliegue de la 82ª División Aerotransportada. Miles de paracaidistas llegan a bases de Kuwait y Baréin con la orden velada de preparar «operaciones en suelo iraní». La última vez que Washington metió tantos cascos en la zona fue antes de la invasión de Irak.
En paralelo, los seguros marítimos han retirado la cobertura a los buques sin escolta que transiten por el Golfo. Resultado: 43 petroleros amarrados en aguas internacionales esperan un convoy que no llega. China y la India han activado sus reservas estratégicas; Filipos ya raciona gasolina y en Manila los conductores de jeepney duplicaron el pasaje.
Trump fijó el 6 de abril como fecha límite para que Irán abra el pasillo marítimo que mueve el 20 % del petróleo mundial. Si se cumple la amenaza, la orden de ataque podría llegar antes de la Semana Santa. Mientras tanto, los ayatolás responden con más drones y prometen «fuego controlado» cada vez que un gringo cruce la línea de latitud 26.
La región huele a crudo quemado y a guerra preventiva. Y el Al Salmi, ahora con la bandera negra de la avería, flota como un recordatorio de lo que cuestan dos millones de barriles cuando el mundo juega al póker con cartas de fuego.