La directora del medicaid de colorado dimite tras un agujero de 400 millones en pagos fraudulentos
Kim Bimestefer abandonará el 10 de abril el timón del mayor departamento de salud de colorado mientras el Senado preparaba una moción de censura por los 400 millones de dólares que el Medicaid pagó a dedo a clínicas, farmacias y hospitales sin revisar ni un recibo.
La cuenta que nadie quería presentar
Los auditores llevan dos años advirtiendo: entre 2020 y 2022 se aprobaron 723.000 facturas sospechosas. La mitad carecía de la documentación mínima. El 32 % ni siquiera tenía un número de licencia médica válido. Y aun así, el dinero salió del Departamento de Servicios Sanitarios y Finanzas (HCPF) que Bimestefer dirigía con mano de hierro desde 2019.
El golpe de gracia llegó la semana pasada, cuando la oficina del inspector general federal calculó que al menos 112 millones no se recuperarán. Demasiado tarde. Los bancos ya habían ejecutado transferencias a cuentas fantasma en Nevada y Utah. El escándalo obligó al gobernador Jared Polis a cambiar de discurso: elogiaba ayer la «visión transformadora» de Bimestefer, pero el lunes pasado su equipo negaba cualquier dimisión «por ahora».

Polis se queda sin escudo y con la factura
La salida de Bimestefer deja al mandatario sin su principal escudo contra la industria sanitaria. Gracias a ella, colorado fue el primer estado en publicar los precios reales de 2.000 fármacos y a imponer multas millonarias a hospitales que se negaban a transparentar tarifas. Pero también bajo su mandato se duplicaron los índices de denegación de servicios a pacientes crónicos y se recortó un 18 % la cobertura de medicamentos de alto coste.
El Senado, dominado por demócratas, aplazó la votación de censura tras conocer la dimisión. No hay fecha para el nombramiento de una sucesora. Mientras tanto, los centros de salud comunitarios temen un recorte de 1.200 millones en 2025 si el Congreso no renueva el subsidio Covid que colorado usó para tapar el agujero.
El episodio recuerda que, en el Medicaid, el fraude no es un error: es el modelo de negocio que nadie quiere revisar demasiado de cerca. colorado acaba de aprenderlo a golpe de talonario. Y la factura, irónicamente, la pagarán los contribuyentes que nunca llegaron a ver un solo informe de auditoría hasta que el dinero ya había volado.