negocios

Nueva gales del sur: multas por precios de combustible, pero sin 'price gouging'

En medio de la crisis energética que sacude Australia, las estaciones de servicio de Nueva Gales del Sur están bajo lupa. Un operativo de control reveló 93 infracciones por no actualizar los precios en tiempo real a través de la aplicación FuelCheck, aunque, sorprendentemente, ninguna ha sido acusada de especulación de precios.

Un ajuste de cuentas en las gasolineras

Un ajuste de cuentas en las gasolineras

La inspección, que abarcó cerca del 75% de las 2,400 estaciones registradas, se tradujo en 93 multas por no cumplir con la normativa de actualización de precios. Unas 23 de estas infracciones se registraron en Sídney, mientras que las 70 restantes se concentraron en zonas rurales de la región. Las sanciones varían desde $1,100 hasta $22,000 para individuos y $110,000 para empresas, un claro mensaje del gobierno sobre la importancia de la transparencia en los precios.

Lo que nadie cuenta es que, pese a la severidad de las multas, el gobierno laboral ha rechazado la propuesta de la oposición de establecer límites máximos diarios para los precios del combustible, un sistema ya implementado en Victoria y Australia Occidental. La ministra de Energía, Penny Sharpe, argumenta que FuelCheck ya cumple con este objetivo, aunque la plataforma se limita a registrar los precios, sin fijarlos. La cifra habla por sí sola: el gobierno ha destinado $2.2 millones adicionales a FuelCheck, evidenciando su compromiso con la transparencia, aunque la efectividad real de la herramienta sigue siendo discutible.

La reciente reducción del impuesto federal sobre los combustibles y el acuerdo para devolver a los consumidores el aumento del IVA generado por las ventas de combustible han provocado una bajada de hasta 32 céntimos por litro de gasolina o diésel. Sin embargo, la Autoridad Australiana de Competencia y Consumidor (ACCC) mantiene una estrecha vigilancia sobre los movimientos de precios y ha instado a los minoristas a trasladar las reducciones al consumidor lo más rápido posible. Paralelamente, la ACCC ha emitido notificaciones a empresas en varios estados, exigiendo justificación para los “recargos” en el transporte de combustible a zonas remotas.

Mientras tanto, Australia Occidental ha expandido su programa FuelWatch, que sí incluye la fijación de precios, exigiendo el registro de todos los minoristas y aumentando las multas por incumplimiento. La respuesta del gobierno de Nueva Gales del Sur, centrada en el registro y la denuncia ciudadana, plantea interrogantes sobre su capacidad real para controlar la especulación y proteger a los consumidores en un contexto de volatilidad energética global.

La situación actual evidencia la fragilidad del sistema y la necesidad de medidas más contundentes para garantizar la equidad en los precios de los combustibles, más allá de la mera transparencia en la información.