Novelli manejaba el dedo de milei: los audios que prueban quién ordenaba los tuits del presidente

A las 19:01 del 14 de febrero, Javier Milei tuiteó el contraseña de la criptomoneda $LIBRA. Tres minutos antes, el token ya estaba en el aire. Lo que pareció un impulso espontáneo de un presidente fanático de la tecnología fue, en realidad, la puntada final de un guion que Mauricio Novelli llevaba meses repitiendo hasta el cansancio: «Romperle las bolas todos los días para que suba el chabón».

Los 4.771 archivos que la DATIP le sacó al iPhone 16 del lobista ordenan la pieza que faltaba. No hay conjeturas: hay voz. Y la voz es de Novelli dando órdenes, pidiendo links, urgiendo publicaciones, quejándose de que Milei «todavía no subió» la historia que él mismo le armó. El Presidente, según los audios, era un altavoz con patas.

El cronograma que nadie quiere reconocer

17:53 del lanzamiento: primera llamada. 19:01: el tuit. 00:00: la estafa explotada. Entre esos puntos, 19 comunicaciones entre Novelli y el llamado «triángulo de hierro»: Milei, Karina y Santiago Caputo. El fiscal Taiano ya no habla de casualidad; habla de coreografía. La pericia revela que el celular del Presidente no fue hackeado: fue alimentado.

En uno de los audios, Novelli le suelta a una empleada de su academia N&W: «Ya le hablé a Milei. Hay que ver si publica o no. Ya le dije que si no publica a las once, que lo publique mañana». La frase suena a rutina de pautador, no a amigo que aconseja. Y se repite: «Decile que suba la historia con el link del seminario, porque si no perdemos todo el tráfico». El negocio era el mensaje; el mensaje, el negocio.

La excusa que se le rompió en pleno aire

La excusa que se le rompió en pleno aire

Días después del desplome, Milei le dijo a Jonatan Viale que «apareció» la data mientras navegaba. La pericia lo desmintió de forma cruel: el Presidente no encontró nada; le entregaron todo servido. Los audios demuestran que Novelli ya tenía el código antes que el mercado. Que coordinó horarios con la misma precisión con la que se programa un acto oficial. Y que, cuando la moneda se desplomó, él mismo se agotó: «No puedo dejar completamente de laburar… si no, viste cómo es el tema del circo, ¿no? No gira».

El circo, en esta historia, es la Presidencia. Y el dueño del ring, hasta ahora, parece ser un empresario de cursos de trading que cobró influencia como si fuera una materia más.

El juez Martínez De Giorgi deberá decidir si eso es sólo moralmente repudiable o jurídicamente punible. La querella de Juan Grabois y Nicolás Rechanik ya pidió indagatorias para los hermanos Milei, Terrones Godoy, el funcionario de la CNV Sergio Morales y, por supuesto, Novelli. El pedido de nulidad del peritaje —por filtraciones— no borra los audios. Y los audios, como dijeron los viejos editores, «no muerden, pero despiden».

Mientras tanto, $LIBRA vale centavos y la Casa Rosada debe explicar por qué el presidente repitió palabra por palabra un guion que no escribió. La respuesta, a estas alturas, está en un iPhone incautado y en una rutina que alguien olvidó borrar: «Siempre estoy, ¿entendés? Si no, viste cómo es el tema del circo…».