Paraguay sella el tlc con europa y desata la carrera por millones de toneladas de carne y soja
- La carne paraguaya ya tiene fecha de vencimiento: 1 de mayo
- El negocio que nadie menciona: soja transgénica y litio
- El precio político: soja a cambio de silencio sobre deforestación
- Uruguay y argentina ya facturan: paraguay llega tarde pero con sed de oro
- El silencio de los que se quedan afuera: ¿y los indígenas?
- La factura final: 1 200 millones de dólares y una deuda verde que empieza a correr
Asunción se convirtió este lunes en el último eslabón que faltaba para que el tratado comercial entre Mercosur y la Unión Europea deje de ser un papel mojado. Santiago Peña firmó la ley que habilita desde el 1 de mayo el acceso preferencial a un mercado de 450 millones de consumidores con un PIB de 15 billones de dólares. La noticia se filtró primero en su cuenta de X: «Asunción fue la cuna del Mercosur y hoy vuelve a ser protagonista». Un mensaje de 94 caracteres que enciende la luz verde a la mayor operación de apertura comercial en la historia del bloque suramericano.
La carne paraguaya ya tiene fecha de vencimiento: 1 de mayo
El cronograma es implacable. En 32 días entran en vigor de forma provisional los aranceles cero para 90 000 toneladas de carne bovina, 180 000 toneladas de arroz y 200 000 toneladas de azúcar. Paraguay, que exporta el 83 % de su producción agropecuaria, pasa de pagar entre el 40 y el 70 % de arancel en la frontera europea a competir con Irlanda y Francia en las estanterías de París o Berlín sin barreras aduaneras.
La Cámara de Diputados aprobó el tratado por unanimidad el 17 de marzo, pero el Senado se demoró dos semanas. El lobby de la industria cárnica presionó con cifras: cada día de retraso costaba 1,3 millones de dólares en exportaciones perdidas, según estimaciones de la Asociación Rural del Paraguay. El ministro de Industria, Javier Giménez, tuvo que convencer a los legisladores de que la cláusula de salvaguardia europea —que permite cerrar el grifo si las importaciones crecen más del 7 % anual— solo se activará si Paraguay supera los límites pactados. «No vamos a regalar el mercado, vamos a conquistarlo», arengó en el pleno.

El negocio que nadie menciona: soja transgénica y litio
Mientras los titulares se fijan en la carne, el grueso del negocio pasa por la soja. Paraguay exporta anualmente 3,5 millones de toneladas de granos y aceite a Europa, pero hasta ahora pagaba un arancel del 9 %. Con el acuerdo, el gravamen desaparece para 1 millón de toneladas adicionales. El giro es estratégico: Bruselas necesita reemplazar el 30 % del aceite de soja que compraba a Ucrania antes de la guerra.
El segundo capítulo oculto es el litio. Paraguay posee las mayores reservas no explotadas del Cono Sur, estimadas en 2,8 millones de toneladas. El texto del tratado incluye una cláusula de «insumos críticos» que permite a empresas europeas invertir sin restricciones en proyectos de minería de baterías. La francesa Eramet ya visitó la región de Boquerón en enero. La china Ganfeng Lithium no se quiere quedar atrás. La carrera comenzó.
El precio político: soja a cambio de silencio sobre deforestación
La contrapartida europea exige una draconiana trazabilidad ambiental. Desde 2025, cada granja que exporte carne deberá certificar que no proviene de tierras deforestadas después de 2020. Paraguay perdió 320 000 hectáreas de bosque en 2023, la cifra más alta desde 2016. El ministro de Ambiente, Rolando de Barros, prometió una «revolución satelital»: 2 000 drones y 14 radares para controlar el Chaco. El presupuesto: 86 millones de dólares que no figuran en la ley de urgencia que Peña enviará esta semana al Congreso.
El costo real lo pagarán los pequeños productores. Los criadores de menos de 500 cabezas —que representan el 70 % del ganadero nacional— deberán invertir entre 8 y 12 dólares por animal en certificaciones digitales. «No es un tema técnico, es político. Si no cumplimos, nos cierran el grifo», advierte Héctor Cristaldo, presidente de la Federación de Productores. La UE ya bloqueó en 2022 un cargamento de carne brasileña por 18 documentos falsos. El precedente asusta.
Uruguay y argentina ya facturan: paraguay llega tarde pero con sed de oro
Montevideo lleva seis meses exportando carne premium a 18 euros el kilo, un 35 % por encima del precio interno. Buenos Aires vendió a la UE 200 000 toneladas de trigo en el primer trimestre, duplicando el volumen de 2023. Ambos países aprovecharon la ventaja de haber ratificado el tratado en 2023. Paraguay, en cambio, llega al sprint final con una inflación del 3,7 % y una deuda externa que creció 4 500 millones de dólares en el último año.
El Banco Central proyecta que el acuerdo añadirá 1 200 millones de dólares anuales a las exportaciones para 2026. Pero el efecto inmediato ya se siente: el tipo de cambio saltó 2,4 % en la semana posterior al anuncio del Senado. Los importadores de insumos industriales temen un peso más fuerte que frene la competitividad. «Nos están vendendo la entrada al paraíso sin decirnos que hay que pagar el impuesto del cuidado ambiental», resume un ejecutivo de la industria láctea que prefiere no dar su nombre.
El silencio de los que se quedan afuera: ¿y los indígenas?
La ley no menciona una sola vez a las comunidades ayoreo, cuyos territorios en el Chaco se superponen con 800 000 hectáreas de soja. La organización Tierra Viva denuncia que 14 ranchos avanzaron entre enero y marzo sobre zonas protegidas. La respuesta del gobierno: 12 efectivos de la Policía Ambiental para un área del tamaño de Dinamarca. La UE incluyó una «cláusula de derechos humanos» que permite suspender el tratado si se documentan desalojos forzosos. La ONG Survival International ya prepara el primer informe para Bruselas.
La contradicción es brutal. Paraguay necesita exportar más para pagar la deuda, pero cada tonelada extra de soja arrasa 1 900 metros cuadrados de bosque. El ministro de Agricultura, Carlos Giménez, lo resume sin eufemismos: «O crecemos o conservamos, pero no podemos parar el reloj». La frase resume el dilema de un país que se juega en 32 días su ticket al primer mundo sin saber si tendrá que devolverlo por incumplimiento ambiental.
La factura final: 1 200 millones de dólares y una deuda verde que empieza a correr
Peña cierra el círculo que empezó su mentor, Horacio Cartes, en 2019 cuando prometía «paraguayos ricos en cinco años». El tratado es la mayor apuesta de su mandato, pero también la más riesgosa. El Fondo Monetario ya advirtió que el déficit fiscal trepará al 3 % del PIB si no se controla el gasto ambiental. La UE, por su parte, reservó 1 000 millones de euros para países sudamericanos que cumplan metas de deforestación cero. Paraguay puede recibir hasta 200 millones, pero solo si reduce la tala al 10 % del promedio histórico.
La última cifra habla por sí sola: el 1 de mayo arranca el reloj y el país tiene 18 meses para demostrar que puede ser supermercado del mundo sin convertirse en desierto. La carne estará en la mesa europea. La soja, en el tanque de los autos eléctricos. La pregunta ya no es si Paraguay podrá exportar, sino si tendrá algo que conservar cuando llegue la hora de cobrar.