Peña firma el tlc con europa y paraguay se juega su futuro en 720 millones de consumidores
Asunción amaneció con la firma que paraliza a Europa. Santiago Peña rubricó este lunes la ley que catapulta a Paraguay dentro del tratado de libre comercio con la Unión Europea, un documento que lleva 25 años de gestación y que ahora corre contra el reloj de Bruselas antes de que el Tribunal de Luxemburgo lo desarme. El 1 de mayo arranca el recuento: 720 millones de personas, 22 billones de dólares y una puerta que se abre solo al 5,9 % del comercio paraguayo actual.
El truco jurídico que acelera el acuerdo
La Comisión Europea dividió el tratado en dos cuerpos legales: el capítulo comercial, que puede aplicarse ya, y el político, que duerme en un cajón hasta que el Parlamento Europeo decida. Es la estrategia que permite a Peña anunciar “Asunción vuelve a ser protagonista” mientras en Estrasburo 334 eurodiputados mandan el texto a la Justicia por apenas diez votos de diferencia. El dictamen del abogado general, favorable, no garantiza nada: el Tribunal puede tardar hasta dos años y medio en dictar sentencia, y Francia ya agita el veto agrícola.
Paraguay negoció a la medida: cuotas cero para carne fresca, azúcar y moluscos, reglas de origen flexibles para la soja y plazos largos para adaptar los mataderos a la norma sanitaria europea. El viceministro Aranda lo resume: “Vamos a vender lo que producimos a todo un continente que compra calidad”. La realidad, menos épica: en 2024 la UE le compró por 431 millones y le vendió por 1.233. El déficit es brasileño, pero el hueso lo roe Asunción.

El riesgo de un revés en luxemburgo
El tratado puede revertirse. Si el Tribunal declara incompatibles los pilares separados, caerá la aplicación provisional y volveremos a 1999. Peña lo sabe, pero apuesta: la presidencia pro tempore del Mercosur le da tribuna en la próxima cumbre de Río de Janeiro y necesita un golpe de efecto interno. Las encuestas lo presionan; el campesinado, que no ve aranceles más baratos en los insumos que compra, protesta ya en Marzo Paraguarí. El ganadero, en cambio, sueña con enviar contenedores de cuartos traseros a Rotterdam sin pagar el 7,5 % actual.
La firma de este lunes no cierra la puerta; solo la entorna. El verdadero examen empieza el 1 de mayo, cuando los formularios de importación europeos exijan trazabilidad, certificados fitosanitarios y etiquetas en guaraní. Paraguay tiene 18 meses para demostrar que puede ser proveedor fiable de un mercado que ya le compra solo cuando le soja brasileña está cara. El reloj corre. Y Luxemburgo, de momento, calla.