Petro confiesa que salvó el tesoro de santos y arremete contra el metro enterrado de bogotá

Gustavo Petro desató ayer una bomba que nadie esperaba: reconoció que su gobierno protegió el proyecto del Galeón San José heredado de Juan Manuel Santos, mientras acusaba a tres alcaldes capitalinos de enterrar —literalmente— el metro subterráneo que él dejó listo para licitar.

El presidente publicó en redes un video de la fragata de investigación oceanográfica y escribió: “Explorar el Galeón San José hundido en el mar Caribe. Este proyecto inició en el gobierno Santos… mi gobierno continuó el proyecto”. Unas líneas que, en el clima polarizado del país, suenan a acto de desarme entre dos ex enemigos políticos.

El contraste que duele: tesoro sí, metro no

Petro no se detuvo ahí. Aprovechó la confesión para cargar contra quienes, según él, hicieron tabla rasa con el metro subterráneo. “Los mejores proyectos deben continuar a pesar de las diferencias políticas, no hacer como hicieron con el metro subterráneo, que dejé en proyecto de ingeniería avanzada listo para licitar construcción y literalmente los Vargas Lleras, Cárdenas y Peñalosa se lo tiraron solo para que no fuera presidente. Se tiraron a bogotá”, escribió.

La frase “se tiraron a bogotá” resonó como una sentencia. En la jerga colombiana es sinónimo de suicidio colectivo. Petro acusa a los tres de haber preferido dejar la ciudad sin metro antes que verlo inaugurado por él. La acusación, además, llega cuando la capital agoniza en congestión y el sistema de TransMilenio colapsa a diario.

Del galeón al data center: la jugada oculta

Del galeón al data center: la jugada oculta

Mientras Santos y Petro se dan la mano por un barco hundido hace tres siglos, el mandatario ya mueve fichas para el futuro. En el mismo hilo anunció que Santa Marta albergará un mega data center para inteligencia artificial, conectado por fibra óptica a puntos estratégicos del país. La apuesta: vender biodatos de la selva, el páramo y el Caribe a las grandes firmas de IA que buscan entrenar algoritmos con información “no contaminada” por el mundo desarrollado.

El mensaje es claro: si Colombia no supo construir metro, al menos puede cobrarle a Silicon Valley por enseñarle cómo se ven 2.000 especies de orquídeas sin repetirse.

Petro también aprovechó para soltar un dardo contra Ecopetrol. Sin dar nombres, habló de “contratos que le entregan la soberanía de los datos a terceros” y prometió que la infraestructura digital será “nacional y popular”. Dos adjetivos que, en boca de un ex guerrillero, suenan a advertencia.

La ironía es que, mientras celebra la continuidad del Galeón, el presidente abraza un proyecto que Santos nunca imaginó: convertir Colombia en granero de inteligencia artificial. El pasado y el futuro, unidos por un hilo de fibra óptica y una bronca que no caduca.