Podemos forzará a marlaska a dar la cara por la detención de serigne mbaye
La detención de Serigne Mbaye ha encendido la mecha en Podemos. El secretario de Organización, Pablo Fernández, anunció este lunes que registrarán una petición de comparecencia de Fernando Grande-Marlaska en el Congreso. Quieren que el ministro del Interior explique por qué un exdiputado autonómico fue reducido en plena calle de Usera y acabó denunciando racismo puro.
La foto que incomoda al gobierno
El incidente ocurrió el jueves por la noche. Agentes de la Policía Nacional interceptaron a Mbaye y a otras seis personas en el distrito madrileño de Villaverde. Testigos hablan de forcejeo, empujones y cacheos. A la salida de la comisaría, Mbaye mostró la camisa desgarrada y la rodilla raspada: «Me han parado por ser negro, nada más». La frase se viralizó antes de que el Gobierno pudiera reaccionar.
Fernández no perdió tiempo. El viernes ya adelantó una batería de preguntas y una proposición no de ley para forzar una investigación «externa e independiente». Este lunes elevó la apuesta: «Marlaska debe sentarse en el hemiciclo y dar explicaciones. Llevamos meses exigiendo su dimisión; si no la da, que al menos responda». La petición se registrará esta misma semana y podría debatirse en la próxima sesión de control.

El racismo institucional, según podemos
Para Fernández, el caso Mbaye no es un accidente. «Es la cara visible de un protocolo que se repite cada fin de semana», afirmó. Asegura que las identificaciones por perfil étnico son «sistemáticas» en Usera, Lavapiés y San Cristóbal. «Las cifras del Defensor del Pueblo lo corroboran: tres de cada cuatro paradas sin causa declarada afectan a personas racializadas», lanzó sin despeinarse.
El exdiputado, nacido en Senegal y español por carta de naturalización, lleva años denunciando estas prácticas. En 2019 grabó un vídeo que se hizo viral: agentes le pedían el DNI mientras paseaba a su hijo pequeño. «Desde entonces, la policía me tiene fichado», dijo entonces. Ahora teme que la tensión escale. «Si no hay una respuesta política, habrá más altercados. Y no serán por ganas de protestar, sino por necesidad de respirar», advirtió.

El silencio que incomoda a marlaska
El ministro del Interior, de momento, no se ha pronunciado. Su departamento limitó la respuesta a un escueto parte: «Se actuó ante una pelea en la vía pública». Ni una palabra sobre el perfil de los detenidos ni sobre la versión de Mbaye. Desde La Moncloa temen que el debate derive en una nueva crisis de coalición. El PSOE no quiere sangrar más después del caso Ayuso y la oposición acecha.
Mientras tanto, en los pasillos del Congreso crecen las apuestas. ¿Aguantará Marlaska o caerá antes del verano? La izquierda abertzale ya ha anunciado que secundará la petición de comparecencia. El PP, por contra, cargará contra Podemos por «utilizar un altercado callejero para atacar a las fuerzas de seguridad». El tiempo apremia: si la petición prospera, Marlaska tendrá que sentarse en el escaño antes de que finalice el mes.
La última vez que un ministro del Interior compareció por denuncias de racismo fue en 2013, con Jorge Fernández Díaz. La foto de Mbaye, moreno y con la camisa rota, recuerda a la de Idrissa Diallo en Barcelona. Entonces también se habló de perfil étnico y luego llegaron las indemnizaciones. La historia se repite, pero esta vez el Gobierno es «progresista». Por eso, para Fernández, «no hay excusa». O se investiga, o se confiesa que el racismo es de Estado.